Pensamiento #47 de Blaise Pascal

No nos atenemos jamás al tiempo presente. Recordamos el pasado; anticipamos el porvenir como si viniera lentamente y estuviésemos buscando cómo acelerar su curso, o nos acordamos del pasado para detener su paso rápido. Somos tan imprudentes que vagamos en tiempos que no nos pertenecen y no pensamos en el único que sí; tan vanos que soñamos con tiempos que no existen y a ciegas huímos del que sí. La realidad del caso es que el presente usualmente duele. Lo escondemos de nuestra vista porque nos aflije, y si nos resulta agradable nos entristece verlo escapar. Tratamos de ajustarlo al porvenir y pensamos en cómo disponer las cosas que no están en nuestro poder para un tiempo al que no tenemos ninguna seguridad de llegar.

Que cada cual examine sus pensamientos; los encontrará todos ocupados con el pasado o con el futuro. Apenas pensamos en el presente, y, si pensamos en él, es sólo para ver cómo ilumina nuestros planes futuros. El presente nunca es nuestro fin. El pasado y el presente son nuestros medios, el futuro solamente nuestro fin. De este modo a fin de cuentas no vivimos, pero esperamos vivir, y como siempre estamos buscando cómo estar feliz, es inevitable que no lo seamos nunca.

*El número de este pensamiento es según la traducción Penguin/Krailsheimer de los Pensées de Blaise Pascal.

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