La Demostración de la Existencia de Dios

¡Saludos a todos!  Hace un tiempo, como parte de mis estudios en filosofía, se me pidió que realizara una tesina.  Yo decidí hacerla del tema “La demostración de la existencia de Dios en Tomás de Aquino y otros autores contemporáneos: Exposición y crítica”.  Para dicho trabajo tuve que reflexionar mucho sobre cuál postura yo iba a adoptar en cuanto a este tema extenso.  Aquí comparto con ustedes una porción de una charla que ofrecí buscando resumir mi trabajo con la tesina.  En esta porción se muestra la postura que decidí adoptar en cuanto a este tema (fui influenciado por Alvin Plantinga, Paul Moser, C.S. Lewis y la fe cristiana):

Mi propuesta se basa en tres verdades no negociables, las tomo como propiamente básicas:

1) Dios existe y es evidente.

2) El pecado en nosotros afecta nuestra percepción de la veracidad de (1).  Hay una dimensión moral envuelta en la discusión de la existencia de Dios.

3) El propósito de Dios con el ser humano no es meramente satisfacerle cualquier demanda de evidencia, sino más bien restaurarle.

Dejándome llevar por estas verdades, ofrezco dos argumentos.  El primero básicamente establece que sólo Dios asegura al ser humano la capacidad de razonar y crecer en conocimiento extrasensorial.  Si Dios no existe, entonces dichas capacidades quedan sin fundamento.  El argumento formalmente expresado es el siguiente:

Primer argumento:

4. Sólo un Ser eterno, omnisciente, personal, bueno y creador (entre otras cosas) puede darle origen a seres con la capacidad de conocer la realidad.

5. Si dicho ser no existiese, entonces cualquier afirmación que pretenda ser objetiva, sobre alguna realidad extrasensorial, es arbitraria, ininteligible y sin fundamento.

6. Por lo tanto, cualquier posición que niegue el que Dios sea evidente es arbitraria, ininteligible y sin fundamento.

El segundo argumento es menos complejo que el primero y es el siguiente:

Segundo argumento:

7. Toda creencia depende de fe en algo.

8. Hay una infinitud potencial de alternativas que pretenden describir la realidad tal como es.

9. Sólo un Ser bueno (que no engaña), personal (que puede interaccionar con el ser humano), omnisciente (conoce con certeza toda la realidad existente) y eterno (inmutable), entre otras cosas, es digno de confianza respecto a la realidad tal como es.

10. De haber un Ser con estas cualidades y que se revele al ser humano, lo más lógico sería prestar atención a dicho Ser. Cualquier alternativa que no considere a dicho Ser está en el mismo plano que las demás alternativas (por más irracionales que suenen las demás).

Sobre este segundo argumento, digo lo siguiente en defensa.  Me parece sumamente evidente que todos en algún momento despertamos (i.e., cobramos consciencia) en el cosmos (asumiendo que existen otras mentes aparte de la mía, pues esto está más allá de lo empírico).  Como un explorador que llega a tierra extraña, así nosotros dentro del cosmos. Sin embargo, a diferencia del explorador, ¿qué herramientas tenemos nosotros para conocer lo existente?  Muchos pensarían en los cinco sentidos, por supuesto.  Dicha idea, por otro lado, asume que nuestros sentidos han sido calibrados para conocer el cosmos.  ¿Y qué si en realidad no estamos capacitados para conocer el cosmos y estamos encarcelados en la celda de nuestra experiencia consciente?

El punto es que cualquier posición que se adopte finalmente es un paso de fe.  La cosmovisión adoptada no se adopta por razonamiento, sino que se adopta por fe.  El argumento anterior simplemente argumenta que solamente Dios cualifica como una brújula real.  Si hay alguien que realmente conozca el cosmos, ese es Dios (el creador del mismo).  Esto no quiere decir que Dios exista, sino que de no existir Dios, simplemente nos quedamos todos con estrellas al azar (o con brújulas con un norte distinto).  El explorador en tierra extraña sin la ayuda de un guía cualificado es como si tomase como punto de referencia una estrella al azar.    Ahora bien, este argumento es bien interesante porque establece que su validez depende de que Dios se revele al ser humano.  Dios es quien tiene que tomar la iniciativa en revelar a nosotros la perspectiva correcta de la realidad, de lo contrario permanecemos todos como ignorantes en tierra extraña, sin saber adónde ir.  Así que la actitud que debe adoptar el ser humano según este argumento es la actitud propia del agnosticismo, esperando que Dios (si existe) se revele.  Por supuesto, los cristianos hemos estado proclamando ya por mucho tiempo que Dios se ha revelado a nosotros por medio de Jesucristo.  El no-creyente simplemente tiene que tomar una decisión de recibir o rechazar dicha revelación.  Si la rechaza, no es por argumentos racionales ya que, como vimos, todos estamos en tierra extraña, esperando a que alguien nos ayude a recorrerla o simplemente caminando al azar.  En otras palabras, sin Dios estamos desprovistos de cualquier método de evaluación o guía.  Nuevamente, quien rechaza la revelación de Dios lo hace por un acto de la voluntad meramente.  El que la recibe debe entonces someterse a Dios completamente.

Por lo tanto, tomando todo esto en cuenta, el escéptico, ateo, o cualquier persona que adopte una postura hostil al teísmo no debería demandar pruebas meramente, sino que, con humildad, debería buscar de Dios, pidiéndole que le aclare la vista y le lleve a la verdad.  Dado a que el no creyente no tiene a Dios como base para su racionalidad, ésta es la actitud que debe tomar: agnosticismo sobre lo extrasensorial, buscando con humildad que Dios, si existe, se revele.  Un punto bien importante de esta propuesta es que el deber principal del creyente es proclamar a los demás la revelación divina antes que buscar “probar” al no-creyente la veracidad de dicha revelación; éste que está aquí hará lo posible por dejar saber que dicha revelación es Cristo, quien ha dicho “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8:12).  Más allá de esto, le corresponde a Dios confirmar dicho mensaje a la persona y al posible creyente el mantenerse humilde en el proceso de búsqueda.  Esto en conclusión es lo que considero como la mejor metodología.

Seguramente necesito elaborar esta postura, pero este sería el comienzo.

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Archivado bajo Filosofía, Páginas de apologética, Reflexiones

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