La Maldición de la Superficialidad

He estado pensando sobre la siguiente palabra, superficialidad.  Es bien triste estar viviendo en un mundo donde a solo un pequeño porcentaje de la población le interese una palabra de seis letras conocida como “verdad”.  A la gente parece interesarle esta palabra cuando algo de valor personal está en juego.  El problema es que las personas le dan valor a tantas cosas sin basarse en una cosmovisión bien analizada y lógicamente válida sobre la cual definir valor.  La gente parece definir valor hoy día en base a la moda o norma establecida por nuestra cultura.  Ahora esa moda parece ser un materialismo y un narcisismo rampante donde se le ha dado importancia excesiva a la imagen personal y al prestigio.  Ciertamente nuestra cultura no determina la Verdad, la Verdad está sobre la cultura.  Además, el valor genuino no se divorcia de la Verdad, de la realidad.  El problema de todo es que la búsqueda de la Verdad ha sido reemplazada por la búsqueda del placer y la satisfacción.  Esto, en conjunto con un deseo de estar siempre “entretenido” y no “aburrido”, ha nublado a las personas.  Las personas ya no piensan, se han vuelto superficiales.

Una persona superficial deja la Verdad a un lado.  No se preocupa por preguntas como las siguientes por ejemplo:

  1. ¿Dios existe?
  2. ¿Mi vida tiene algún propósito?
  3. ¿Hay vida después de la muerte?
  4. ¿Por qué en el mundo hay tanta maldad?
  5. ¿Es Jesús el único camino a Dios?

Amig@, si no te has hecho estas preguntas, buscado responderlas y considerado sus implicaciones, me temo que has vivido, o estás viviendo, superficialmente.

En fin, me entristece ver a las personas vivir sus vidas sin darle algún tipo de importancia a la Verdad que podría definir una vida realmente buena.  Sin darle importancia a la Verdad que podría evitar que al final de nuestros días en la Tierra digamos “wow, como desperdicie todos estos años de mi vida”.  Sin darle importancia a la Verdad que podría traer consecuencias a una vida próxima a ésta.  ¿Cómo podemos influenciar nuestra sociedad para que volvamos a pensar profundamente?  ¿Cómo te sientes cuando a veces vivimos de una manera inconsistente a nuestras creencias?  ¿Hás respondido las preguntas que presenté como ejemplo?

Para profundizar:

Richard J. Foster – “La superficialidad es la maldición de nuestros tiempos.  La doctrina de la satisfacción instantánea es un problema espiritual de primera.  La necesidad urgente de hoy no es de tener un número mayor de personas inteligentes o dotadas, sino de tener personas profundas.”

Cosmovisión – Chuck Colson la define como “la manera en que pensamos funciona el mundo y el papel que jugamos en él”.  La Real Academia Española la define como “manera de ver e interpretar el mundo”.  ¿Cuál es tu cosmovisión?  ¿Vale la pena creer lo que crees?

P.S:  No soy tímido en decir que dicha Verdad (de la cual se habló en esta reflección) se encuentra en Jesucristo y lo que él dijo, hizo, hace, hará y espera de nosotros hoy.  Su vida, muerte y resurrección de los muertos así lo comprueban.  Dios ha revelado a la humanidad todo lo que ésta necesita saber para vivir una vida realmente buena.  Si despreciamos dicha revelación viviremos vanamente.  De esto seguiré escribiendo en este blog.

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