¿Por qué crees lo que crees?

¿Alguna vez te has preguntado acerca de por qué crees lo que crees? Son pocas las personas que deciden escudriñar sus creencias y ver si en realidad vale la pena continuar adoptándolas. Preguntar por qué creemos lo que creemos es sumamente importante. Realizar este ejercicio de manera efectiva puede brindar estabilidad y seguridad a nuestras vidas entre otras cosas. No obstante, la razón más importante por la cual debemos preguntarnos por qué debe de ser simplemente porque nos ayuda a investigar si estamos creyendo algo falso. Sospecho que a nadie le gusta creer mentiras ni creer en algo que luego resulte ser falso, por lo que es necesario pasar por procesos como el que aquí describo para verificar en dónde estamos parados. En este note quiero brevemente compartir una manera en que podemos analizar un poco nuestras creencias. También deseo hacerte pensar un poco acerca de qué razones son válidas para adoptar una creencia.

Para esto me estaré basando en un material escrito por James W. Sire, autor y orador.

En su libro “Why Should Anyone Believe Anything at All?” Sire discute algunas razones que las personas ofrecen para adoptar sus creencias. A través del libro él ofrece una crítica de estas razones y después expone sus razones por las cuales el cree lo que cree (Sire es cristiano). Lo primero que quiero compartir contigo es un diagrama para uno evaluarse a ver dónde uno está parado en cuanto a alguna creencia específica o a la cosmovisión adoptada en general (ver Fig. 1 “Diagrama de Sire” al final de este escrito). ¿De qué manera funciona este diagrama? Compartiré un ejemplo que, de seguro, creo que todos nosotros nos podemos relacionar.

Cuando pequeño yo tenía una creencia acerca de Santa Claus. Él parecía ser este hombre envejecido y barrigón, vestido en ropa de invierno de color rojo, que vivía en el Polo Norte, tenía unos compañeros duendes que le ayudaban y en invierno, el 25 de diciembre, sale en su trineo por los aires con la ayuda de unos venados mágicamente. Como pueden ver, mi creencia acerca de Santa Claus era (y es) bien específica. Esto significa que en el diagrama, a mi corta edad, estaba a la izquierda. Ahora bien, además de ser específica, mi creencia de la existencia de Santa Claus era segura pues yo creía que sí existía. Me acuerdo de una vez que me quedé despierto a ver si aparecía a dejar mis regalos. En el diagrama esto me colocaba en el extremo superior izquierdo en la afirmativa (Santa Claus sí existe). Esto fue cuando era niño. Mientras fui creciendo, me enteré que esta historia es un invento y que en realidad son los padres quienes dejan los regalos debajo del árbol. Esto quiere decir que mi creencia acerca de la existencia de Santa Claus, aunque específica, ahora se encuentra en la misma área, pero afirmando la negativa (Santa Claus no existe). Daré un segundo ejemplo (en este segundo ejemplo, me enfocaré en la cosmovisión en general).

Quisiera que pensaras un momento sobre a qué sistema de creencias te adhieres. ¿Te consideras cristiano, ateo, relativista, budista, hindú, mormón, testigo de Jehová, agnóstico, gnóstico o alguna otra cosa no mencionada? Una vez hayas respondido a dicha pregunta, quiero que pienses en esta otra. ¿Por qué decides llamarte (pon aquí la respuesta a la primera pregunta) en oposición a las demás cosmovisiones? Dependiendo de cómo respondas a esta pregunta es que te colocarás en el diagrama (Fig. 1). Si se te hizo bien difícil responder ambas preguntas, probablemente estás en el lado derecho del diagrama (creencia vaga en contenido). Dependiendo de tu seguridad al contestar ambas preguntas es si estás en el lado superior o inferior del diagrama. Si no estás seguro de tus creencias, ocupas el lado inferior del diagrama (creencias en duda). Espero que estos ejemplos les hayan ayudado a entender cómo utilizar el diagrama (Fig. 1). Algunas preguntas y pasos que te pueden ayudar en tu auto-evaluación respecto a alguna creencia en específica o cosmovisión son las siguientes:

  1. ¿Dónde te encuentras ahora en el diagrama?
  2. ¿Siempre has estado ahí? ¿Qué creías cuando por primera vez te diste cuenta que tenías una creencia al respecto?
  3. ¿Has cambiado algo específico de tu creencia o la intensidad con la cual la adoptas?
  4. ¿Por qué has cambiado?
  5. Haz una lista de todas las razones que puedes dar acerca de por qué crees lo que crees.

Ahora bien, pasemos a discutir brevemente algunas razones que algunas personas ofrecen sobre por qué creen lo que creen. En el segundo capítulo de su libro, Sire abunda un poco acerca de cada una de éstas. Él las divide en seis categorías (entiéndase por X cualquier creencia en específica):

  • Sociológicas (“Mis padres/cultura/sociedad creen X, por lo tanto yo también creo X.”)
  • Psicológicas (“X le da significado, propósito y dirección a mi vida.”)
  • Psicológicas Posmodernas (“Uno debe creer solo lo que uno quiera creer.”)
  • Religiosas (“Mi pastor/gurú/figura de autoridad religiosa lo dijo.”)
  • Filosóficas (“X es verdad/razonable.”)
  • Biológicas (“Las creencias son resultado del funcionamiento de nuestro mecanismo biológico y sirven para buscar seguridad.”)

¿En qué categoría caen tus razones? ¿Son estas razones válidas para creer lo que crees? Te dejaré a que pienses al respecto por el momento.

En fin, para este post espero haber logrado dos cosas. Primeramente, que hayas podido pensar acerca de las razones que las personas ofrecen para creer lo que creen (claro, incluyéndonos). Y segundo, para que fueras pensando acerca de qué razones son realmente válidas para adoptar alguna creencia. ¡Hasta la próxima!

Para profundizar y meditar:

1) Vean la siguiente charla de James W. Sire. Es en inglés y el tema es “Why Should Anyone Believe Anything At All?”. Pueden accesarla aquí: http://www.veritas.org/Media.aspx#/v/188

2) Cita interesante:

Mahatma Gandhi – “La fe debe ser respaldada por la razón. Cuando la fe se torna ciega, muere.”

3) Siempre me gusta resaltar la importancia de estos temas. Piensa en el siguiente ejemplo de alguien que no toma en serio el tema de examinar nuestras creencias:

“Una probadita de X no hará daño”. ¿Cuántas personas no han sido perjudicadas gravemente por una creencia como ésta? Hay tantos casos así que decidí dejar este ejemplo como uno general y abierto. Piensa también en los siguientes ejemplos de alguien que no toma en serio el tema de examinar nuestra cosmovisión:

a) “No hay reencarnación y voy a vivir como me dé la gana”. Aunque yo no creo en la reencarnación, digamos que sí ocurre y el hindú está correcto. La persona que adopte dicha creencia acerca de la reencarnación posiblemente se arrepentirá cuando, por acumular karma negativa, despierte en su próxima vida en un lugar desagradable.

b) Por otro lado, también puede haber quien crea “la muerte de Cristo no tiene valor alguno, no cambiaré ni mi manera de vivir ni mi manera de pensar”. La cosmovisión cristiana afirma que quien rechaza la oferta de salvación y no se arrepiente, ocupará un lugar en el infierno, separado eternamente de Dios. Si el cristianismo está en lo cierto (yo estoy seguro que sí lo está), la persona que piense como mencioné acerca de la muerte de Cristo debe de buscar tener buenas razones para pensar así. Para un resumen del mensaje cristiano vean mi escrito “Cristo murió en la cruz, ¿y qué?”.

Fig. 1 Diagrama de Sire

Fig. 1 Diagrama de Sire

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo De Pensar y de Creer

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s