Creo en un solo Dios, quién es infinitamente perfecto y existe eternamente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Creo que Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre. Nacido de la Virgen María, concebido por el Espíritu Santo, muerto por nuestros pecados y resucitado de entre los muertos para nuestra justificación. Ahora está sentado a la diestra de Dios Padre en majestad, intercediendo por nosotros como Sumo Sacerdote. Creo que vendrá otra vez para establecer Su reino de justicia y paz.
Creo que el Antiguo y Nuevo Testamento son la palabra de Dios, infalibles como fueron dados originalmente; fueron inspirados verbalmente por Dios y son una revelación completa de la voluntad de Dios para la salvación y conducta del hombre.
Creo que el hombre fue creado en la imagen y semejanza de Dios y que por medio del orgullo y la desobediencia cayó de su estado original y por tanto incurrió en una muerte física y espiritual. Es por esta razón que todos los hombres son nacidos con una naturaleza pecaminosa, separados de Dios y solo pueden ser salvos mediante la obra expiatoria de Jesús, el Cristo. Creo que los incrédulos y los que no procedan al arrepentimiento al morir entrarán a una eternidad sin Cristo, la cual es una existencia en un sufrimiento consciente. Para aquellos que creen, la eternidad será en la presencia de Dios con gozo y alegría.
Creo que la iglesia consiste de todos aquellos que creen en Jesucristo como Señor y Salvador. Se unen y congregan para adorar, orar, proclamar el Evangelio y participar del Bautismo y la Cena del Señor.
Creo en la segunda venida del Señor Jesús como visible y personal. Ésta es la esperanza e incentivo para vivir una vida de santidad y servicio.
Creo que todo cristiano debe compartir el evangelio en su contexto.