DCP1 ¿Evangelismo sin Evangelio?

17 08 2009

Antes de comenzar

¡Saludos a todos nuevamente!  Han pasado varias cosas interesantes desde mi último escrito, por lo que no he podido continuar escribiendo hasta hace poco.  Espero que todos ustedes lectores se encuentren bien.  Antes de comenzar con el tema, quería hacer énfasis en la sección que añadí de Contactar.  Ahí tienen la información para que me puedan conseguir, sea por Facebook o el e-mail.  Habiendo dicho esto, antes de que continúes leyendo, este escrito está dirigido a una audiencia creyente (cristiana).  El lema de este blog es “retando a los creyentes a pensar y a los pensadores a creer”, por lo que de vez en cuando estaré escribiendo dirigiéndome a los creyentes específicamente.  Estaré catalogando estos escritos DCP (de creyentes pensar).  Aun si no eres creyente, tienes la libertad de continuar leyendo.  A ti herman@ creyente, te pido sinceramente que leas lo que sigue.  Comencemos con el tema.

Introducción

“Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes.  Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.” (Mateo 28:19-20)

Como cristianos nosotros nos hemos basado en este pasaje y en otros para recalcar el mandato de todo creyente a evangelizar y hacer discípulos conocido como la gran comisión.  Mayormente estos esfuerzos evangelísticos se concentran en hacer actividades y cultos especiales.  Muchos de nosotros al oír de evangelismo pensamos en esto de hacer actividades u obras.  Ahora bien, el evangelismo nunca será efectivo sin el evangelio.  Y el evangelio, de hecho, no es hacer actividades.  No podemos confundir lo que sería el mensaje y los medios de llevar el mensaje.  Esta confusión ha sido muy dañina para el pueblo cristiano en numerosas áreas.  El evangelio es el mensaje de Dios a la humanidad.  Es este mensaje el que nos corresponde a todos proclamar a todos a nuestro alrededor sea por medio de una actividad o un diálogo personal.   Habrán muchos medios (o maneras) de evangelizar (unos más efectivos que otros), pero este mensaje debe de ser el mismo siempre.  ¿Qué ha pasado últimamente con este mensaje?  ¿Estamos evangelizando sin el evangelio?

El problema

Es increíble como la Iglesia (cuerpo de creyentes) de occidente en general ha dejado el evangelio a un lado.  Ésta ha sido mi experiencia y aparentemente la de otros (Michael Horton, profesor de teología, recientemente publicó su libro Christless Christianity: The Alternative Gospel of the American Church).  En varios esfuerzos de evangelismo personal y actividades evangelísticas a las cuales he asistido, en ningún momento escuché el evangelio.  Lo que suelo escuchar son varias frases como las siguientes:

“¡Cristo te ama!  Acéptalo en tu corazón.”

“Si pruebas todo y todo te falla, prueba a Cristo.”

“Dios te ama y desea una relación personal contigo.”

“Nada puede llenar ese vacío en nuestro corazón, solo Dios.”

No me malentiendan, algunas de estas frases tienen la verdad en parte, pero no son la plena verdad que nos mandó Cristo a predicar.  Muchos por medio de estas frases enfatizan el amor de Dios, pero olvidan lo que dice, el líder evangélico reconocido mundialmente y autor de varios libros, John Stott:

“Porque, aunque ‘Dios es amor’, aun así debemos recordar que Su amor es ‘amor santo’, amor que anhela al pecador y al mismo tiempo rehusa aprobar su pecado.”— (The Cross of Christ)

Estas frases no confrontan a la persona con el problema que tienen respecto al pecado.  El evangelio afirma y demanda ciertas cosas de cada persona.  Si no estamos predicando el evangelio plenamente, no tenemos razón alguna para alegrarnos de nuestros esfuerzos o confiarnos de que alguna persona haya sido salva.  Estamos fallando como luz y sal en este sentido.  Si no predicamos el evangelio, ¿qué esperanza en realidad tienen las vidas a nuestro alrededor?  La gente, necesitando el pan de vida, les damos pan artificial que no salva, no restaura, no transforma, no es relevante.  Necesitamos regresar a nuestras raíces y examinar qué es el evangelio.  ¿Qué evangelio estamos dejando fuera de nuestro evangelismo?

El evangelio

La palabra “evangelio” viene de la palabra griega euangelion que significa “buenas noticias”.  John MacArthur, pastor reconocido de Grace Community Church y autor de numerosos libros, resume el evangelio de la siguiente manera:

“Esto, entonces, es el evangelio que nuestro Señor nos envía a proclamar: Que Jesucristo, Dios hecho carne, se humilló a sí mismo por nuestra parte.  De esta manera se convirtió en el sacrificio sin pecado para pagar la deuda de nuestra culpa.  Resucitó  de los muertos para declarar con poder que Él es Señor sobre todo y ofrece vida eterna gratuitamente a aquellos pecadores que se rindan a Él humildemente arrepentidos en fe.  Este evangelio promete nada al rebelde altanero, pero a los quebrantados, arrepentidos de corazón, ofrece todo lo pertinente a la vida y la piedad (2 Pedro 1:3).” – (The Gospel According to Jesus)

¿Se parece esto en algo al mensaje que usualmente escuchamos al evangelizar?  Es importante que en todo esto tengamos en cuenta las palabras de Pablo en la epístola de Gálatas.

“Me asombra que tan pronto estén dejando ustedes a quien los llamó por la gracia de Cristo, para pasarse a otro evangelio.  No es que haya otro evangelio, sino que ciertos individuos están sembrando confusión entre ustedes y quieren tergiversar el evangelio de Cristo.  Pero aun si alguno de nosotros o un ángel del cielo les predicara un evangelio distinto del que les hemos predicado, ¡que caiga bajo maldición!  Como ya lo hemos dicho, ahora lo repito: si alguien les anda predicando un evangelio distinto del que recibieron, ¡que caiga bajo maldición!  ¿Qué busco con esto: ganarme la aprobación humana o la de Dios?  ¿Piensan que procuro agradar a los demás?  Si yo buscara agradar a otros, no sería siervo de Cristo.” (Gálatas 1:6-10)

Los creyentes en Galacia estaban pasando por una situación similar a la nuestra.  Haríamos bien en hacer caso de estas palabras fuertes de Pablo.  Ahora bien, pongamos el evangelio en contexto brevemente.  Una buena manera de hacer esto es seguir la siguiente estructura (se podría decir muchísimo de cada punto, pero he aquí un resumen):

1) Creación: El ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios y fue colocado en la Tierra con un propósito originalmente, ser mayordomo de la creación estando en relación con el Creador (Génesis 1:26-31).

2) Caída: El ser humano, representado en nuestros antepasados Adán y Eva, peca contra Dios desobedeciendo Su mandato (Génesis 3).  Las consecuencias de esto lo vemos en el resto de la Biblia, a través de la historia humana e incluso, hoy día (Romanos 3:10-18).

3) Redención: Jesucristo, Hijo de Dios encarnado, fue entregado en la cruz para pagar por nuestros pecados, demostrando así la justicia y el amor de Dios (Romanos 3:21-26, 6:23; Juan 3:16).  Además, a todo aquel que acepte este medio de reconciliación con Dios (Romanos 5:8-10), el Espíritu Santo viene a morar en él para su santificación y restauración al diseño original de Dios en la creación (Efesios 1:13; 2 Tesalonicenses 2:13-14).  Esta esperanza es asegurada dado a la resurrección de Jesucristo (1 Pedro 1:3-5; 1 Corintios 15:13-14).

4) Restauración: Llegará el momento en que llegará el juicio final de Dios, el fin, donde todo será finalmente restaurado (Apocalipsis 21:1-8).  Solo los que han puesto su fe en Cristo como Señor y Salvador tienen seguridad de morar eternamente en los cielos delante de Dios (1 Tesalonicenses 4:16-17).  Los que no se encuentren en el libro de la vida pasarán al infierno (Apocalipsis 20:15).

Una breve aclaración

Respecto a la redención, es importante recalcar que no se trata meramente de adoptar una creencia correcta pues los demonios mismos saben estas cosas y tiemblan (Santiago 2:19).  Se trata de uno someterse a esa realidad (Romanos 6:16-20).  MacArthur lo pone de la siguiente manera:

“Entendido correctamente, el evangelio es una invitación a la esclavitud.  Cuando invitamos a las personas a poner su fe en Cristo, necesitamos enfatizar este hecho de la misma manera que lo hizo Jesús.  Por un lado, el evangelio es la proclamación de libertad a los cautivos por el pecado y libertad a las personas que están quebrantadas por el yugo del pecado sobre ellos.  Por otro lado, es un llamado a una esclavitud totalmente diferente: ‘y libertados del pecado,  vinisteis a ser siervos de la justicia’ (Romanos 6:18).” – (The Gospel According to Jesus)

“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.  Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.” (Mateo 16:24-25)

Claro, el yugo de Cristo traerá descanso a nuestras almas y no será difícil contando con la ayuda de Dios (Mateo 11:29-30).  Una vez nos rendimos a Dios en Cristo descubrimos que Él es la fuente de vida, el pan que llena, el agua que sacia (Juan 6:35).

¿Por qué dejamos fuera el evangelio?

¿Vives a la luz de esto?  Al evangelizar, ¿tienes en mente esta realidad?  Es importante que tengamos este contexto en mente al momento de compartir y explicar la obra de Cristo en la cruz.  Ahora que hemos discutido estas cosas, me vienen a la mente varias razones por las cuales no compartimos el evangelio al evangelizar.

1) Falta de conocimiento

Un problema común que ha afectado a los cristianos es la superficialidad.  Entiendo que si este es tu caso, hay dos personas que son responsables de que no hayas conocido este material: aquellos creyentes a tu alrededor y tú.  Aquellos creyentes a tu alrededor no cumplieron con su deber de discipularte y ayudarte a formar bases bíblicas.  Por otro lado, entiendo que todos somos responsables de investigar todo aquello que tomemos la decisión de adoptar.  De la misma manera que investigamos un producto antes de comprarlo, debemos también investigar un sistema de creencias antes de adoptarlo.  Aunque me gustaría abundar más en este tema en otra ocasión, daría el siguiente consejo: busca leer más a menudo libros que en realidad te ayuden en tu crecimiento cristiano.  Un problema que veo en la comunidad cristiana es que nos emocionamos tanto con entretenimiento y música cristiana que ni crecemos, ni impactamos la sociedad donde nos encontramos.

2) Temor

Esto ocurre mucho.  Admito que casi siempre que evangelizo me pongo nervioso.  Ahora bien, la verdad es que una vez comienzo, me dan ganas de seguir hablando a todo el que me encuentre.  El paso de actuar, aunque no nos atrevamos, es uno que debemos tomar en honor a nuestro Señor (Mateo 28:19-20).  Debemos confiar en Él y superar ese miedo de confrontar a las personas con esta verdad que ellas necesitan.  Los primeros cristianos podemos ver que pedían valentía al Señor para compartir Su palabra (Hechos 4:29,31; Efesios 6:19).  Michael Green, teólogo y capellán para el Oxford Centre for Christian Apologetics, en su obra Evangelism in the Early Church dice lo siguiente:

“El evangelismo era la misma sangre que corría por el cuerpo de los primeros cristianos: y nos damos cuenta de que ‘el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos’.  Podría ocurrir nuevamente, si la Iglesia estuviese preparada a pagar el precio.”– Michael Green (Evangelism in the Early Church, pág. 388)

Tomando en cuenta lo ya mencionado, y lo que diré en la razón #3, sabemos que tenemos que vencer este miedo con la ayuda de nuestro Dios.

3) Falta de urgencia

Si lo ya discutido no te causa urgencia a compartir las buenas nuevas de salvación con todos a tu alrededor, permíteme ser más directo.  ¿No te preocupa que aquellos cercanos a ti terminen separados de la presencia de Dios por la eternidad en el infierno?  ¿No has reconocido que esta vida no es lo único y que el cielo y el infierno son reales?  ¿Sabías tú que todo creyente ha de ser juzgado por su fruto aquí en la Tierra (2 Corintios 5:10)?  Medita en las siguientes citas:

“Al leer la historia te darás cuenta que los cristianos que hicieron más por el mundo presente fueron precisamente aquellos que pensaron más acerca del próximo.  Es desde que los cristianos dejaron de poner su mirada en el otro mundo que se han vuelto tan ineficientes en éste.” – C.S. Lewis

“La iglesia primitiva realmente creía que aquellos sin Cristo podrían sufrir una perdición eterna e irreparable y esto los impulsó a unas labores incesantes para alcanzarlos con el mensaje del evangelio.” – Michael Green (Evangelism in the Early Church)

Si no evangelizamos, desobedecemos a nuestro Señor.  Hay una gente que espera escuchar estas buenas nuevas de salvación, ¿qué esperas?

4) No estás de acuerdo conmigo

Si estas en desacuerdo conmigo, estas en desacuerdo con Cristo (Lucas 24:45-47), la iglesia primitiva y con los autores ya citados.  Green dice:

“El contenido de la proclamación [de la iglesia primitiva] era la persona de Cristo.  Ellos utilizaron todo medio cultural e intelectual que facilitara la recepción del mensaje.  Intensamente sensibles a las necesidades de sus oyentes, la manera de pensar del lugar que se encontraban, el mismo lenguaje que captara la atención de su  audiencia, su meta aun así se mantuvo simple y directa: presentar a Jesucristo a otros….  Todos estaban claros [la iglesia primitiva] en la necesidad de cada cual de tomar una decisión de volverse a Cristo en arrepentimiento, fe y bautismo; de continuar en la enseñanza apostólica a través de un buen estudio y obediencia de las Escrituras; y de unirse en la comunidad apostólica por medio de la participación  en la vida común de la Iglesia en oración, servicio y regularmente en participación de la Eucaristía.” – (Evangelism in the Early Church)

Si este es tu caso, te insto a que examines tu posición.  También es posible que no entiendas muy bien la necesidad de salvación del ser humano.  Nos haría bien a todos pensar en las siguientes palabras de Stott:

“Toda doctrina inadecuada de la expiación se debe a doctrinas inadecuadas de Dios y la humanidad.  Si bajamos a Dios a nuestro nivel y nos subimos al de Él, por supuesto que no podremos ver una necesidad radical de salvación y de una expiación radical para asegurarla.  Cuando, por otra parte, internalizamos la cegante gloria de la santidad de Dios y somos realmente convencidos de nuestro pecado por el Espíritu Santo que temblamos delante de Dios y reconocemos lo que somos, específicamente ‘pecadores merecedores del infierno’,  entonces y solo entonces la necesidad de la cruz parece tan obvia que nos sorprendemos de no haberlo visto antes.

“El trasfondo esencial a la cruz, por lo tanto, es un entendimiento balanceado de la gravedad del pecado y la majestuosidad de Dios.  Si restamos importancia a cualquiera, terminamos restando importancia a la cruz.” — (The Cross of Christ)

Conclusión

En fin, ¿qué harás respecto a todo lo aquí mencionado?  ¿Estás dispuesto a pagar el precio y cumplir con el llamado que Dios te hace a evangelizar?  Por favor, dejemos de evangelizar sin el evangelio.  Por un tiempo yo hice lo mismo, pero basta ya.  Es claro que habiendo entendido esto tendremos que rendir cuentas a Dios si aun así no predicamos el evangelio.  ¿Qué vas a hacer ante una sociedad en necesidad de paz con Dios por medio del evangelio?  Reintegremos el evangelio al evangelismo, “porque no hay otro nombre bajo el cielo,  dado a los hombres,  en que podamos ser salvos”  (Hechos 4:12).  Ese nombre es el nombre de Jesús, Hijo de Dios y Salvador.  Aceptémos el reto de predicar el evangelio, con amor y respeto.

“Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos,  serás salvo.” (Romanos 10:8-9)

Si restamos importancia a [la gravedad del pecado y la majestuosidad de Dios], terminamos restando importancia a la cruz.” - John Stott

"Si restamos importancia a la gravedad del pecado y a la majestuosidad de Dios, restamos importancia a la cruz."-John Stott

***Las citas son traducciones mías.  Si a alguno le interesa la cita en el lenguaje original, o la fuente de la misma, déjenme saber***





7. Jesús, ¿figura histórica o mítica?

30 07 2009

¡Hola nuevamente!  Ya se está acabando el verano y se acerca el comienzo de clases.  Espero que se encuentren bien y que hayan aprovechado el verano.  Bien, aquí continúo la línea del escrito anterior (“Prueba y Ve: ¿Cuánta Evidencia?”) enfocándome en el tema de la historicidad de Jesucristo.  Por medio de este escrito estaré argumentando que es razonable creer que Jesús fue una figura histórica así como lo fue Alejandro Magno.  También comentaré brevemente en cuanto a cómo en este sentido el cristianismo se distingue de otras religiones y cosmovisiones.   Esto será meramente una introducción.  Comencemos con la siguiente pregunta, ¿por qué es este tema importante para todos?

La verdad es que el cristianismo depende de la persona de Jesucristo.  Sin la historicidad de Jesucristo, el cristianismo pierde toda noción de significado y valor.  La pregunta sobre porqué este tema es importante nos lleva al punto de cómo se distingue el cristianismo de otras religiones.  La proclamación cristiana de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo busca basarse en eventos históricos, no en fábula o mito.  Nuevamente, el cristianismo se cae sin la persona y los hechos de Jesús.  El Dr. Stephen Davis en una charla bajo el tema The Uniqueness of Christianity mencionó lo siguiente:

“La verdad del cristianismo depende importantemente de ciertos eventos que afirma ocurrieron históricamente.  En el caso de la mayoría de las otras religiones lo que importa es el contenido de las enseñanzas religiosas que se encuentran en sus libros sagrados o en las palabras de sus fundadores.”

Cuando Jesús dijo “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6), Él señaló a sí mismo, no a alguna enseñanza o camino externo a Él.  Jesucristo es el centro de la Verdad del cristianismo.  Notemos también lo que dice el apóstol Pablo:

“Y si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes es ilusoria y todavía están en sus pecados.” (1 Corintios 15:17)

Teniendo esto claro, ¿habrá razones para creer en la historicidad de Jesús?

Recientemente estuve escuchando un programa de radio donde se entrevistó un erudito en ciernes de estudios del Nuevo Testamento llamado Mike Licona.  El tema del programa era Resurrection Myth Stories y en el mismo se le hicieron varias preguntas de relevancia para este tema de la historicidad de Jesús.  Estaré enumerando varios datos que obtuve de esta entrevista y abundaré en los mismos.

1)  A nivel popular ha surgido un escepticismo respecto a la historicidad de Jesús mientras que entre los eruditos no.

Licona comenta que entre los eruditos del Nuevo Testamento, tanto creyentes como no-creyentes, se afirma la existencia histórica de Jesús.  Hasta los críticos del conocido Jesus Seminar no disputan la historicidad de Cristo.  Luke Johnson, erudito del Nuevo Testamento, dice lo siguiente:

“Hasta el historiador más crítico puede declarar confiadamente que un judío llamado Jesús trabajó como maestro y hacedor de maravillas en Palestina durante el reinado de Tiberio, fue ejecutado por crucifixión bajo el prefecto Poncio Pilato y continuó atrayendo seguidores después de su muerte.”

De acuerdo a Licona la cantidad de eruditos que rechazan o cuestionan la historicidad de Jesús se pueden contar con la mano.  Entre ellos menciona a Richard Carrier, Michael Martin y Bob Price.

2)  La mayoría de los eruditos del Nuevo Testamento no rechazan la confiabilidad histórica de los evangelios, pero sí difieren en aspectos teológicos y filosóficos.

Los evangelios no son tomados como literatura mítica, sino que se comparan al género de biografía grecorromana, cuya intención era comunicar historia.  Esto lo discute a mayor profundidad Richard Burridge en su obra What Are the Gospels?: A Comparison with Graeco-Roman Biography.  Ahora bien, respecto al Nuevo Testamento en su plenitud, hay varias razones para considerar la confiabilidad histórica de estos documentos, la fuente principal por la cual podemos conocer mayormente a Jesús.  Brevemente, algunas de éstas son:

a)  Fecha Temprana

Aunque hay diferencia entre los eruditos sobre fechas exactas de la composición de los evangelios, Mark Roberts, graduado de Harvard con estudios doctorales en orígenes del cristianismo y estudios neotestamentarios, dice que las fechas más comunes son las siguientes:

Mateo: 70-80 D.C.
Marcos: 60-70 D.C.
Lucas: 70-80 D.C.
Juan: 80-90 D.C.

Tomando en cuenta que los hechos relacionados a la muerte de Jesús se estiman ocurrieron alrededor del año 30-33 D.C., esto quiere decir que Marcos se escribe a solo 30-40 años después.  Esto en sí no es problemático por varias razones.  De acuerdo al historiador A.N. Sherwin-White, se requiere más tiempo, el paso de varias generaciones, para el desarrollo de datos legendarios.  De todas formas, además de los evangelios, podemos hacer referencia a un documento hipotético, denominado Q por los eruditos, utilizado por Mateo y Lucas para la composición de sus evangelios.  Esto quiere decir que Q, cuya existencia es bien probable, sería una fuente de información más temprana.  Por otro lado también tenemos las epístolas de Pablo.  En particular quiero enfatizar su primera epístola a los corintios.  En esta epístola hay una porción que se estima fecha en 30-40 D.C. (menos de diez años después de los últimos días de Cristo en la Tierra).  Esta porción se encuentra en 1 Corintios 15:3-8.  Así que contamos con información temprana sobre Jesús.

b)  Multiplicidad de Testimonio

Como ya he mencionado, tenemos por ejemplo los cuatro evangelios y Q.  Estas fuentes se complementan muy bien respecto a la historia del ministerio de Jesús en Palestina.  Aunque algunos críticos hacen énfasis en contradicciones entre los textos, éstas en ocasiones han sido aparentes y se pueden explicar.  Además, estas diferencias suelen ser en detalles periféricos y no centrales.  A fin de cuentas, tenemos estas fuentes complementarias que rinden mayor credibilidad a la historicidad de Jesucristo.  El historiador Paul Meier dice lo siguiente:

“Muchos datos de la antigüedad dependen de una sola fuente antigua, mientras que dos o tres fuentes en acuerdo generalmente hacen de un hecho uno impecable.”

Respecto a Jesús, tomando en cuenta los evangelios y Q, tenemos cinco fuentes.

c)  Abundancia de Manuscritos

El Nuevo Testamento cuenta con un número increíble de manuscritos.  La suma total de manuscritos en griego del Nuevo Testamento en enero 2006 fue de 5,745 (tomando en cuenta los manuscritos adicionales a los griegos, suman un total de alrededor de 24,000).  Aunque las copias originales de los escritos del Nuevo Testamento se entiende ya no existen, a base de la gran cantidad de manuscritos y la evidencia temprana, los eruditos logran reconstruir el texto original hasta un 97-99%.  Respecto a los manuscritos, J. Ed Komoszewski, M. James Sawyer y Daniel B. Wallace, en el libro Reinventing Jesus: How Contemporary Skeptics Miss the Real Jesus and Mislead Popular Culture, argumentan que dentro de las variantes textuales que puedan haber, ninguna doctrina fundamental del cristianismo pierde credibilidad a través de los años.  Ellos concluyen:

“En términos de la data de los manuscritos, cualquier escepticismo del Jesús de los evangelios se debería multiplicar varias veces para cualquier otra figura histórica.  Tenemos más evidencia temprana y más cantidad de manuscritos sobre la persona de Jesucristo que de cualquier otra persona en el mundo antiguo—incluyendo a Julio Cesar y a Alejandro Magno.”

El erudito John A.T. Robinson, refiriéndose al Nuevo Testamento, dice lo siguiente:

“La abundancia de manuscritos, y sobre todo el intérvalo estrecho de tiempo entre la composición  y las copias más tempranas, lo hacen el texto más atestado de cualquier escritura antigua en el mundo.”

Hoy día el fragmento más antiguo en existencia se entiende que es el papiro P52, éste incluye la porción en Juan 18:31-33, 37-38.  Se estima que la fecha de este papiro es cercana al 125 D.C. ó por lo menos como a 30 años de la composición del evangelio de Juan.

En base a estas razones, entre otras, podemos concluir que sí podemos confiar en los documentos del Nuevo Testamento.  Ahora bien, antes de pasar al próximo punto, me gustaría añadir que contamos también con evidencia extra-bíblica sobre la persona de Jesús.  El erudito Darrell Bock en su libro Studying the Historical Jesus: A Guide to Sources and Methods, menciona varias de estas fuentes extra-bíblicas incluyendo las siguientes: historiador judío Flavio Josefo, fuentes rabínicas y de la iglesia primitiva, un filósofo llamado Mara Bar Serapion y fuentes romanas (Suetonio y Tácito por ejemplo).  Lo que sigue es un fragmento de un escrito de Tácito (Annales, fechado alrededor del 115-117 D.C.):

“Por lo tanto, para callar el rumor, Nerón creó unas expiaciones y sometió a las más refinadas torturas aquellos a quienes la gente común les llamaba ‘cristianos’, [un grupo] odiado por sus crímenes abominables.  El autor de este nombre, Cristo, durante el reinado de Tiberio, fue ejecutado por el procurador Poncio Pilato.  Silenciada por el momento, la superstición mortal salió a relucir nuevamente, no solo en Judea, la tierra donde se originó este mal, sino también en la ciudad de Roma, donde todo tipo de prácticas horrorosas y vergonzosas de todas partes del mundo convergen y son cultivadas fervientemente.”

3)  La idea de que Jesús es un personaje copiado de mitos antiguos es en realidad bien pobre en cuanto a justificación.

Posiblemente abundaré sobre esto más adelante en otro escrito, pero por ahora me enfocaré en la idea de la resurrección.  Mike Licona sobre este punto menciona que hay casi un consenso universal entre los eruditos sobre el hecho de que no existen mitos acerca de personajes que “mueren y resucitan” que fechen anterior al cristianismo.  De acuerdo a Licona, Gary Habermas, un especialista en la resurrección de Cristo, escribió un artículo donde éste muestra cómo estos mitos fechan después del origen del cristianismo.  Un erudito llamado T.N.D. Mettinger acepta estos hechos, pero en su obra The Riddle of Resurrection: “Dying and Rising Gods” in the Ancient Near East él decide oponerse a este consenso afirmando que hay al menos de tres a máximo cinco mitos que preceden el cristianismo (Dumuzi, Baal y Melqart por ejemplo).  Ahora bien, Mettinger reconoce que estos mitos no se comparan al mensaje cristiano.  Estos mitos tienen que ver más con los cambios de temporada y la agricultura, mientras que Jesucristo históricamente se debe de entender en su contexto judío.  Mettinger dice lo siguiente:

“Los dioses que morían y luego eran levantados estaban cercanamente relacionados al ciclo de las temporadas.  La muerte y regreso de ellos se interpretaban a la luz del cambio en la vida vegetal.  La muerte y resurrección de Jesús es un evento irrepetible y no está relacionado a los cambios de las temporadas….  No existe, por lo menos para mi conocimiento, evidencia prima facie de que la muerte y resurrección de Jesús sea una construcción mitológica, basada en mitos y ritos de dioses que morían y eran levantados del mundo alrededor.  Mientras se estudia con provecho en el contexto de la creencia en la resurrección judía, la fe en la muerte y resurrección de Jesús mantiene su carácter único en la historia de las religiones.  El acertijo se mantiene.”

Respecto a otras creencias del cristianismo siendo influenciadas por religiones paganas, los autores del ya mencionado libro Reinventing Jesus, dicen lo siguiente:

“Primeramente, hasta el momento no existe evidencia arqueológica hoy día que muestre que las religiones misteriosas estuvieron en Palestina para la parte temprana del primer siglo….  Segundo, la mentalidad judía del primer siglo resistía el sincretismo.”

Dado a esta fuerte actitud de oposición al sincretismo en la iglesia primitiva, los autores comentan que en toda probabilidad fueron las religiones paganas (o misteriosas) las que tomaron prestado del cristianismo.  Las religiones misteriosas sí mostraban una tendencia a ser amoldadas y refinadas por medio del sincretismo.  Los autores comentan que estas religiones, cuando muestran similitudes con el cristianismo, esto es ya tiempo después del origen del cristianismo.  En realidad no existe evidencia de que estas similitudes hayan estado presentes en estas religiones antes del origen del cristianismo.  Continúan diciendo:

“Las fuentes que los escépticos típicamente citan como evidencia de que las religiones paganas influenciaron las creencias tempranas cristianas fechan luego de la composición del Nuevo Testamento.  Pero la cronología anda mal.  Atis, Mitra y los demás muestran evidencia de dependencia en el cristianismo.”

En otras palabras, contrario a algunos, estas religiones paganas no influenciaron el cristianismo, sino que fue al revés.

Más se podría decir de todo esto, pero en conclusión, quien quiera negar la existencia de Jesús acompañaría al número diminuto de eruditos que así lo hacen, con una tarea ardua por delante.  Entiendo que, como hemos visto, un escepticismo en cuanto a la historicidad de Jesús en realidad queda sin justificación.  Así que, ¿qué decir de todo esto?  Juan, terminando su evangelio, dice lo siguiente:

“Jesús hizo muchas otras señales milagrosas en presencia de sus discípulos,  las cuales no están registradas en este libro. Pero éstas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios,  y para que al creer en su nombre tengan vida. “ (Juan 20:30-31)

Jesucristo es el centro del cristianismo, y ahí se mantendrá.  Estaré escribiendo más adelante respecto a temas como los que aquí se discutieron.  Ahora bien, ¿por el momento estás convencid@ de la confiabilidad del retrato de Jesús según el Nuevo Testamento?  ¿Qué tal si dedicas tiempo a la lectura del mismo (quizás comenzando con Marcos)?  También podrías leer (o releer) mi escrito “Cristo murió en la cruz: ¿y qué?”.  ¡Hasta la próxima!

Éste es p52, el fragmento más antiguo del Nuevo Testamento

Éste es p52, el fragmento más antiguo del Nuevo Testamento

***Las citas son traducciones mías.  Si a alguno le interesa la cita en el lenguaje original, o la fuente de la misma, déjenme saber***





6. Prueba y Ve: ¿Cuánta Evidencia?

21 07 2009

¡Saludos nuevamente lectores y compañeros de Facebook!  Quisiera por medio de este escrito cambiar un poco la línea que he llevado hasta el momento.  Mis últimos posts han provisto material para poder pensar adecuadamente en los temas que continuaré discutiendo poco a poco.  Esto lo continuaré haciendo posteriormente, pero aquí quiero comenzar a discutir porqué creer en el cristianismo.  Piensen respecto a lo que aquí quiero establecer antes de que profundice en los argumentos.  A lo largo de este escrito discutiré brevemente qué ha estado sucediendo en cuanto a la credibilidad del cristianismo y también sobre cómo tener una perspectiva correcta antes de enfrentar los argumentos.  ¡Comencemos!

Recientemente ha salido mucha literatura y programación con la intención de descartar la creencia religiosa como una sin fundamento, irracional, ilógica e incluso maligna.  Estos ataques son mayormente dirigidos al cristianismo per se.  Autores como Christopher Hitchens (“God Is Not Great: How Religion Poisons Everything”) y Richard Dawkins (“The God Delusion”) son ejemplo de esto.  Por otros medios también tenemos al comediante Bill Maher con su “documental” llamado “Religulous”.  Ahora bien, contrario a como muchas veces pintan el cristianismo, ésta fe es una que está, como he escuchado a algunos decir, “atornillada a la realidad”.

La verdad es que el cristianismo no es ridículo ni tampoco irracional.  Argumentos a favor de una cosmovisión teísta han llegado a convencer recientemente a Antony Flew, filósofo reconocido, de abandonar su ateísmo.  Flew, aunque adopta una posición deísta actualmente (según tengo entendido), está abierto a las demás afirmaciones de la fe cristiana.  Pueden leer más acerca de su historia en su libro “There Is a God: How the World’s Most Notorious Atheist Changed His Mind”.  Como Flew hay muchos otros.  Además, es interesante notar lo bien que se ve la cosmovisión cristiana bajo un ambiente de debate.  Como ejemplo tenemos los debates que ha tenido William Lane Craig, un filósofo cristiano reconocido, con varios exponentes del ateísmo e incluso del islam en distintas universidades.  Algunos de sus debates están al alcance de todos en su página ReasonableFaith.org.  De hecho, Craig en conjunto con J.P. Moreland, otro filósofo cristiano, prepararon una obra extensa de argumentos a favor de la cosmovisión cristiana llamada “The Blackwell Companion to Natural Theology” que salió recientemente.  Un lector ateo en Amazon.com comentó lo siguiente de dicha obra: “Como ateo reconozco esta obra como la defensa cumbre de una posición teísta que jamás se haya escrito…El resultado es impresionante, aun para el ateo”.  Nuevamente, como Craig y Moreland hay muchos otros que también han escrito para una audiencia general.  ¿Cuál es mi punto por medio de esta introducción?  No menospreciemos la fe cristiana comparándola a un cuento de hadas.  Esto sería un grave error en mi opinión.  El cristianismo es una fe razonable.  Veamos ahora algunos de los argumentos que pretendo compartir con ustedes.  Para algunos quizás los nombres de estos argumentos no tengan sentido y quizás ni los hayan escuchado, pero luego abundaré lo mejor que pueda en otros posts:

  1. El argumento cosmológico Kalam
  2. El argumento teleológico
  3. El argumento a partir de la moral
  4. El argumento a partir de la razón
  5. El argumento a partir de la historicidad de Jesucristo y su resurrección
  6. El argumento a partir de experiencia religiosa
  7. El argumento a partir de la existencia del mal

Existen varios más (ontológico, etc.), pero basta con mencionar éstos por el momento.  Claro está, no pretendo afirmar que se puede comprobar la fe cristiana como un teorema matemático (al igual que con todas las demás creencias), pero sí que es lo suficientemente razonable como para ser afirmada por cualquier individuo.  Por otra parte, quisiera dejar muy claro que, aun estos argumentos fallen, la realidad del cristianismo sigue en pie.  Afirmar lo contrario sería: 1) cometer una falacia lógica y también 2) contradecir algunos elementos claves de la fe cristiana.  Quisiera discutir esto a mayor profundidad.

Número uno, aunque todos estos argumentos caigan por completo (buscar esto sería una tarea bastante ambiciosa y difícil), aun podría darse el caso de que Dios exista.  Filósofo ateo Kai Nielsen dice lo siguiente:

“Demostrar que un argumento es inválido o que carece de solidez no es demostrar que la conclusión del argumento es falsa.  …Toda prueba a favor de la existencia de Dios puede fallar, pero aun puede ser el caso que Dios sí exista.  En fin, demostrar que las pruebas no funcionan no es suficiente en sí mismo.  Podría darse el caso de que, aun así, Dios exista.”

El ateo debe proveer argumentos a favor de su creencia en la no-existencia de Dios, no basta con siempre criticar la oposición.  Esto me lleva al segundo punto.

A Bertrand Russell, un filósofo conocido, en cierta ocasión se le preguntó qué él le diría a Dios si, luego de morir, se encontrara cara a cara con Él.  Russell respondió que le diría “no me diste suficiente evidencia”.  No sé a cuáles argumentos estuvo expuesto Russell a través de su vida o qué en realidad pensaba en su interior, pero su respuesta me lleva al segundo punto.  Quiero que pienses profundamente en la siguiente pregunta: ¿Cuánta evidencia en realidad es necesaria para convencerte de la revelación de Dios en Su Hijo Jesucristo?  Me parece que es una pregunta bastante personal.  No creo que haya una respuesta válida para todos.  Ahora bien, Ravi Zacharias, autor y orador, dice lo siguiente:

“Dios ha puesto lo suficiente en este mundo como para que el ejercer fe en Él sea una decisión muy razonable y a dejado fuera de este mundo lo suficiente como para hacer imposible el vivir por puro razonamiento y observación.”

El cristianismo afirma que, independientemente lo que una persona pueda pensar, la realidad de un Creador es palpable y la culpabilidad del pecado está marcada en nuestro ser.  Por ejemplo, en el Salmo 19:1 dice: “Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento proclama la obra de sus manos”.  Pablo en Romanos 1:20 lo pone aun más directo: “Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa”.  Respecto a la culpabilidad del pecado, Pablo continúa diciendo de los gentiles (naciones fuera del pueblo israelita) en Romanos 2:15: “Éstos muestran que llevan escrito en el corazón lo que la ley exige, como lo atestigua su conciencia, pues sus propios pensamientos algunas veces los acusan y otras veces los excusan”.  Juan Calvino, un teólogo reconocido del siglo 16, resume estas ideas en un concepto denominado sensus divinitatis en latín.  Es decir, todo ser humano, creado a imágen y semejanza de Dios, en lo profundo de su ser conoce estas cosas.  Por otro lado, el cristianismo también afirma que Dios mismo confirma en el corazón de las personas el mensaje de salvación por medio de Jesucristo (Juan 16:7-11).  Todo aquel que sinceramente busque a Dios de corazón no será defraudado.

“Acérquense a Dios,  y él se acercará a ustedes” (Santiago 4:8a)

Aparentemente la respuesta de Russell no es una excusa válida.  Esto es bien chocante y difícil de tragar.  Antes de dialogar y debatir estos temas debemos auto-examinarnos y pensar en estas cosas.  No me malinterpreten, a mi me gusta dialogar y debatir estos temas (de ahí el que esté escribiendo los posts).  Pero tampoco puedo negar esta realidad que aquí describí.  Alguien podría decir, “Sí Juan, pero si Dios se manifestara a todos, entonces creeríamos en Él”.  Bien, aunque entiendo que Dios sí ha manifestado lo suficiente (párrafo anterior), pensemos en lo siguiente.  Aun si todos creyeran en la existencia de Dios, ¿por consiguiente resultaría que las personas pondrían su fe en Él, tendrían una relación personal con el Creador?  Aun si Dios escribiera en el cielo con las nubes “¡Yo soy real!  Yo, Dios, envié a Jesucristo mi Hijo amado para que muriera por sus pecados.  Arrepiéntanse, vengan a mi y sabrán que soy Bueno”, ¿esto garantizaría que las personas se conviertan a Él?  Estoy convencido que esto no es así.  A mi mente vienen varios ejemplos de esto:

1)  Michael Ramsden, evangelista y apologista cristiano, en una charla narró una experiencia que tuvo con una muchacha.  Luego de una exposición acerca de la historicidad de la resurrección de Cristo, la muchacha, quien resultó convencida, interesantemente le preguntó: “si me vuelvo cristiana, ¿tendría que dejar de acostarme con mi novio?”.  Ramsden, luego de responder que sí, la muchacha le dijo: “entonces no quiero ser cristiana”.

2)  Aldous Huxley, escritor inglés, dice lo siguiente (paráfrasis mío):

“La filosofía de la falta de sentido (nihilismo) ha sido un intrumento de liberación tanto para mí como para mis contemporáneos, sin duda alguna.  La liberación deseada fue una tanto de ciertos sistemas políticos y económicos y también de cierto sistema moral.  Nos opusimos a la moralidad porque interfería con nuestra liberación sexual; nos opusimos al sistema político y económico porque era injusto.  Los partidarios de estos sistemas afirmaban que de alguna manera encarnaban el sentido (un sentido cristiano ellos insistían) del mundo.  Había un método sencillo y admirable para refutar estas personas y al mismo tiempo justificar nuestra revuelta política y erótica: Podíamos afirmar que el mundo carece de cualquier noción de sentido.”

3)  Asumiendo la confiabilidad del AT, los israelitas tuvieron manifestaciones maravillosas de la presencia de Dios y aun así muchísimos de ellos no quisieron entablar una relación personal con Él.

Reflexionemos en lo que he querido traer por medio de este note.  Sí existen argumentos que podemos discutir y debatir.  Sí, estos argumentos tienen la capacidad de convencer a distintos individuos y, en este sentido, son valiosos.  Ahora bien, hay más factores que influencian el que una persona se rinda a Dios o no.  También, como discutí, en ausencia de estos argumentos aun así la persona puede conocer en realidad que Dios sí existe.  Es por esto que, aun cuando a algunos le parezca arrogante o extraño, puedo afirmar que conozco la Verdad.  El que no pueda demostrar esta Verdad a otros no implica que yo no conozca esta Verdad.  El creyente realmente está justificado en su creencia en Dios tomando en consideración lo mencionado a través de este.  En fin, aun sin argumentos como éstos, cualquier persona puede en realidad conocer a Dios por medio de Jesucristo.  Mucho más se podría decir al respecto, pero no quiero abrumar a nadie.  “Un bocado a la vez” es mejor.  Piensen al respecto.  ¡Hasta la próxima!

“Prueben y vean que el Señor es bueno; dichosos los que en él se refugian.”  (Salmo 34:8)

¿Cuánta Evidencia?

¿Cuánta Evidencia?

***Las citas son traducciones mías.  Si a alguno le interesa la cita en el lenguaje original, o la fuente de la misma, déjenme saber***





5. ¿Por qué crees lo que crees?

21 07 2009

¿Alguna vez te has preguntado acerca de por qué crees lo que crees?  Son pocas las personas que deciden escudriñar sus creencias y ver si en realidad vale la pena continuar adoptándolas.  Preguntar por qué creemos lo que creemos es sumamente importante.  Realizar este ejercicio de manera efectiva puede brindar estabilidad y seguridad a nuestras vidas entre otras cosas.  No obstante, la razón más importante por la cual debemos preguntarnos por qué debe de ser simplemente porque nos ayuda a investigar si estamos creyendo algo falso.  Sospecho que a nadie le gusta creer mentiras ni creer en algo que luego resulte ser falso (dependiendo del caso, esto puede resultar en situaciones graves de sufrimiento), por lo que es necesario pasar por procesos como el que aquí describo para verificar en dónde estamos parados.  En este note quiero brevemente compartir una manera en que podemos analizar un poco nuestras creencias.  También deseo hacerte pensar un poco acerca de qué razones son válidas para adoptar una creencia.  Para esto me estaré basando en un material escrito por James W. Sire, autor y orador.

En su libro “Why Should Anyone Believe Anything at All?” Sire discute algunas razones que las personas ofrecen para adoptar sus creencias.  A través del libro él ofrece una crítica de estas razones y después expone sus razones por las cuales el cree lo que cree (Sire es cristiano).  Lo primero que quiero compartir contigo es un diagrama para uno evaluarse a ver dónde uno está parado en cuanto a alguna creencia específica o a la cosmovisión adoptada en general (Fig. 1 Diagrama de Sire).  ¿De qué manera funciona este diagrama?  Compartiré un ejemplo que, de seguro, creo que todos nosotros nos podemos relacionar.

Cuando pequeño yo tenía una creencia acerca de Santa Claus.  Él parecía ser este hombre envejecido y barrigón, vestido en ropa de invierno de color rojo, que vivía en el Polo Norte, tenía unos compañeros duendes que le ayudaban y en invierno, el 25 de diciembre, sale en su trineo por los aires con la ayuda de unos venados mágicamente.  Como pueden ver, mi creencia acerca de Santa Claus era (y es) bien específica.  Esto significa que en el diagrama, a mi corta edad, estaba a la izquierda.  Ahora bien, además de ser específica, mi creencia de la existencia de Santa Claus era segura pues yo creía que sí existía.  Me acuerdo de una vez que me quedé despierto a ver si aparecía a dejar mis regalos.  En el diagrama esto me colocaba en el extremo superior izquierdo en la afirmativa (Santa Claus sí existe).  Esto fue cuando era niño.  Mientras fui creciendo, me enteré que esta historia es un invento y que en realidad son los padres quienes dejan los regalos debajo del árbol.  Esto quiere decir que mi creencia acerca de la existencia de Santa Claus, aunque específica, ahora se encuentra en la misma área, pero afirmando la negativa (Santa Claus no existe).  Daré un segundo ejemplo (en este segundo ejemplo, me enfocaré en la cosmovisión en general).

Quisiera que pensaras un momento sobre a qué sistema de creencias te adhieres.  ¿Te consideras cristiano, ateo, relativista, budista, hindú, mormón, testigo de Jehová, agnóstico, gnóstico o alguna otra cosa no mencionada?  Una vez hayas respondido a dicha pregunta, quiero que pienses en esta otra.  ¿Por qué decides llamarte (pon aquí la respuesta a la primera pregunta) en oposición a las demás cosmovisiones?  Dependiendo de cómo respondas a esta pregunta es que te colocarás en el diagrama (Fig. 1).  Si se te hizo bien difícil responder ambas preguntas, probablemente estás en el lado derecho del diagrama (creencia vaga en contenido).  Dependiendo de tu seguridad al contestar ambas preguntas  es si estás en el lado superior o inferior del diagrama.  Si no estás seguro de tus creencias, ocupas el lado inferior del diagrama (creencias en duda).  Espero que estos ejemplos les hayan ayudado a entender cómo utilizar el diagrama (Fig. 1).  Algunas preguntas y pasos que te pueden ayudar en tu auto-evaluación respecto a alguna creencia en específica o cosmovisión son las siguientes:

  1. ¿Dónde te encuentras ahora en el diagrama?
  2. ¿Siempre has estado ahí?  ¿Qué creías cuando por primera vez te diste cuenta que tenías una creencia al respecto?
  3. ¿Has cambiado algo específico de tu creencia o la intensidad con la cual la adoptas?
  4. ¿Por qué has cambiado?
  5. Haz una lista de todas las razones que puedes dar acerca de por qué crees lo que crees.

Ahora bien, pasemos a discutir brevemente algunas razones que algunas personas ofrecen sobre por qué creen lo que creen.  En el segundo capítulo de su libro, Sire abunda un poco acerca de cada una de éstas.  Él las divide en seis categorías (entiéndase por X cualquier creencia en específica):

  • Sociológicas (“Mis padres/cultura/sociedad creen X, por lo tanto yo también creo X.”)
  • Psicológicas (“X le da significado, propósito y dirección a mi vida.”)
  • Psicológicas Posmodernas (“Uno debe creer solo lo que uno quiera creer.”)
  • Religiosas (“Mi pastor/gurú/figura de autoridad religiosa lo dijo.”)
  • Filosóficas (“X es verdad/razonable.”)
  • Biológicas (“Las creencias son resultado del funcionamiento de nuestro mecanismo biológico y sirven para buscar seguridad.”)

¿En qué categoría caen tus razones?  ¿Son estas razones válidas para creer lo que crees?  Te dejaré a que pienses al respecto por el momento.  En otro post escribiré acerca de cuáles razones pienso que son válidas.

En fin, para este post espero haber logrado dos cosas.  Primeramente, que hayas podido pensar acerca de las razones que las personas ofrecen para creer lo que creen (claro, incluyéndonos).  Y segundo, para que fueras pensando acerca de qué razones son realmente válidas para adoptar alguna creencia.  ¡Hasta la próxima!

Para profundizar y meditar:

1)  Vean la siguiente charla de James W. Sire.  Es en inglés y el tema es “Why Should Anyone Believe Anything At All?”.  Pueden accesarla aquí: http://www.veritas.org/media/talks/96

2)  Cita interesante:

Mahatma Gandhi – “La fe debe ser respaldada por la razón.  Cuando la fe se torna ciega, muere.”

3)  Siempre me gusta resaltar la importancia de estos temas.  Piensa en el siguiente ejemplo de alguien que no toma en serio el tema de examinar nuestras creencias:

“Una probadita de X no hará daño”.  ¿Cuántas personas no han sido perjudicadas gravemente por una creencia como ésta?  Hay tantos casos así que decidí dejar este ejemplo como uno general y abierto.  Piensa también en los siguientes ejemplos de alguien que no toma en serio el tema de examinar nuestra cosmovisión:

a)  “No hay reencarnación y voy a vivir como me dé la gana”.  Aunque yo no creo en la reencarnación, digamos que sí ocurre y el hindú está correcto.  La persona que adopte dicha creencia acerca de la reencarnación posiblemente se arrepentirá cuando, por acumular karma negativa, despierte en su próxima vida en un lugar desagradable.

b)  Por otro lado, también puede haber quien crea “la muerte de Cristo no tiene valor alguno, no cambiaré ni mi manera de vivir ni mi manera de pensar”.  La cosmovisión cristiana afirma que quien rechaza la oferta de salvación y no se arrepiente, ocupará un lugar en el infierno, separado eternamente de Dios.  Si el cristianismo está en lo cierto (yo creo que sí lo está), la persona que piense como mencioné acerca de la muerte de Cristo debe de buscar tener buenas razones para pensar así.  Para un resumen del mensaje cristiano vean mi escrito “Cristo murió en la cruz, ¿y qué?”.

Fig. 1 Diagrama de Sire

Fig. 1 Diagrama de Sire





4. Pepe, Judas y Tú: Una Reflexión Sobre la Moralidad

21 07 2009

En el escrito anterior examinamos a mayor profundidad el concepto de cosmovisión.  Antes de continuar la discusión con otros temas, quiero asegurarme de que en realidad entiendas la gravedad de este tema (si es que no lo has apreciado ya).  Quiero en este escrito discutir el tema de la moralidad brevemente dejándome llevar por un análisis de cosmovisión.  Cabe recalcar que en estos posts no pretendo tocar los temas exhaustivamente, pero sí lo suficiente como para hacerte pensar.  Comencemos pues.

Hoy día en cuanto a la moralidad hay quienes simplemente recurren a la posición de “si te sientes bien y no le haces daño a nadie, adelante”.  ¿Qué tal tú?  ¿Piensas de la misma manera?  Digamos que se aparece alguien un día y comenta: “No estoy de acuerdo con esa máxima.  Yo hago lo que yo prefiera y punto”.  Llamémosle Pepe.  ¿Qué le dirías a Pepe?  Piensa un momento.  Quizás le dirías: “Si vives de esa manera, no te irá muy bien”.  Aunque esto en si es cierto, ¿en qué nos basamos para identificar el bien?  ¿Y que si a Pepe no le interesa tu concepto de lo que es bueno?  Para Pepe el bien es simplemente salirse con la suya (aunque lo lleven a la carcel).  Una pregunta, ¿y si nunca lo llevan a la carcel y lo que hace es hacerte la vida imposible?  ¿Qué le harías a Pepe?  Quizás ahora a tu máxima se le añada “¡Y si le haces daño a alguien (especialmente a mi) y la policía no te agarra, pues te (inserta aquí lo que creas)!”.  Finalmente, digamos que las leyes no te favorecen en un caso particular.  ¿Quién está bien entonces?  Dado a que algo así quizás no nos ha pasado no nos ponemos a pensar en estas cosas.  Hay quienes podrán concluir “bah, todo es relativo”.  Una vez escuché una crítica interesante de este punto de vista: “todo le es relativo hasta que le metan una bofetada”.  He tratado por medio de este pequeño relato introducirte al tema de la moralidad.  Para propósitos de nuestra discusión, la moralidad se refiere a la distincción del bien y el mal.

El punto es este, si queremos hablar del bien y el mal de manera objetiva, tenemos que apelar a un estándar en el cual basarnos para juzgar.  Cuando utilizo la palabra “objetiva” respecto a la moral, me refiero a que algo es bueno o malo independientemente de lo que pueda pensar cualquier persona (Pepe, tú y yo).  El párrafo anterior mostró en parte los problemas que surgen cuando la moral es meramente subjetiva.  Cuando utilizo la palabra “subjetiva” respecto a la moral, me refiero a que algo es bueno o malo dependiendo del individuo, la cultura o la sociedad.  La moral en este sentido se reduce a preferencia, no a que algo en realidad esté mal o bien.  ¿Qué piensas acerca de la moral?  ¿Es objetiva o subjetiva?  Voy a darte un ejemplo un tanto desagradable para que puedas apreciar el punto.

Digamos que te encuentras en una isla apartada.  No hay ninguna sociedad cercana.  En esta isla solo están tú y otro individuo.  Llamémosle al individuo Judas (ya que este nombre es completamente inusual).  Tu estás preparando un asado de cangrejo de lo que habías obtenido en la mañana con tu esfuerzo.  De momento viene Judas (quien es mucho más fuerte que tú) y te empuja a un lado y se lleva tu asado de cangrejo.  ¿Qué pensarías al respecto?  Otro día Judas viene hacia ti y comienza a abusar de ti, a torturarte, solo por placer.  ¿Qué pensarías al respecto?  Continúas sufriendo bajo Judas por meses hasta que finalmente, de manera sorprendente, llega una tripulación a la isla.  Esta tripulación, por razones ajenas a ti, está dando la oportunidad de aceptar un pasajero más en la embarcación con la condición de que el otro pasajero muera.  Judas convence a la tripulación de que sea él quien se vaya.  Terminas muriendo.  ¿Qué pensarías al respecto antes de morir (jeje, hablaremos de la vida después de la muerte en otro note)?  ¿Es la moral subjetiva u objetiva?  Si es subjetiva, en realidad no hay razón por la cual quejarse.  Todo se trata de supervivencia meramente.  Si es objetiva, realmente puedes apelar al bien y el mal, a un deber.  Entonces podemos decir de manera objetiva “está mal robar, torturar y abusar de otros más débiles que uno; no deberíamos hacer estas cosas”.

La moral es objetiva, creo que todos de alguna manera lo sabemos.  Algunas cosas realmente están mal independientemente la cultura o la sociedad, como, por ejemplo, lo ocurrido a los judíos en la segunda guerra mundial o el abuso sexual de un infante y en general.  Pero, ¿cómo es posible afirmar esto?  Solo aceptando la existencia de Dios es posible afirmar la objetividad moral.  Pensemos en esto un momento.  Veamos.

Hace unos momentos mencioné que tenemos que basarnos en un estándar sobre el cual juzgar lo que es bueno y lo que es malo.  Ahora bien, este estándar debe trascender la opinión humana (recuerden la definición de moral objetiva).  Si tomamos esta posición entonces surge necesariamente la pregunta, ¿de dónde sale tal estándar trascendente y por qué debemos seguirlo?  Respecto a la primera parte de esta pregunta, solo hace sentido anclar dicho estándar en el carácter de Dios.  Lo podemos ver de esta manera, un código moral no existe sin alguien que lo establezca.  Pensar que la justicia y la honestidad, por ejemplo, existan en si mismos carece de sentido.  Cualidades como estas mencionadas son fáciles de identificar como propiedades de una persona, pero me es difícil ver como estas propiedades simplemente puedan existir por ahí de manera abstracta.  La segunda parte de la pregunta apoya lo que mencioné sobre la primera parte.  Digamos que la justicia existe por ahí en una esfera abstracta, ¿de qué manera esto me impulsa a ser justo?  ¿Por qué debería ser justo suponiendo que la justicia existe en si misma?  La moral objetiva requiere alguien a quien rendir cuentas.  El ético Richard Taylor dice lo siguiente (paráfrasis mío):

“Una obligación es algo debido…  Pero algo solo puede ser debido a una o varias personas.  No puede haber tal cosa como una obligación en aislamiento…  Nuestras obligaciones morales pueden entenderse como unas impuestas por Dios…  Pero, ¿qué ocurre si un legislador más allá de la humanidad no se toma en cuenta?  ¿Sigue teniendo sentido el concepto de la obligación moral?  El concepto de la obligación moral no se puede entender aparte de la idea de Dios.  La palabras podrían permanecer, pero el significado de las mismas se perdería.”

Alguien podría objetar diciendo “oye Juan, pero por qué no postular un estándar mundial y seguirlo por mantener un orden social; no hay que apelar a Dios”.  Esto es bien interesante.  Supongamos que todo ser humano en el planeta Tierra concuerde con una serie de principios para que todos podamos llevarnos bien los unos con los otros.  Si alguien viola dichos principio, se le castiga.  ¿A qué se reduce esto?  Supervivencia, como ya mencioné.  Todo se hará en nombre de la supervivencia de la especie humana si nos dejamos llevar por un estándar así.  Esto significa que tendrás que renunciar a tus derechos y placeres como individuo por el bien mundial (independientemente lo que eso sea).  Terminaríamos siendo como “robots”, cambiando nuestra programación de acuerdo a los problemas que esté enfrentando la especie.  ¿Estarías de acuerdo con tal cosa?  Esto es problemático, un estándar mundial como este no es suficiente para explicar la noción del bien y del mal que cala en lo profundo de nuestro ser.  Ciertamente vemos el bien y el mal como algo más allá de la supervivencia.  Además, ¿por qué tomar la supervivencia como el estándar (vea párrafo #2, la historia de Pepe)?  Pasemos a comparar brevemente este análisis teísta (afirmando la existencia de Dios) de la moral con un entendimiento ateo.

La cosmovisión naturalista o atea no tiene una base o fundamento sobre el cual afirmar la objetividad moral.  De hecho, varios ateos y creyentes están de acuerdo con esto.  Michael Ruse por ejemplo, un filósofo de la ciencia en la Universidad de Guelph, toma una postura atea.  Él dice lo siguiente (paráfrasis mío):

“La moralidad es una adaptación biológica de la misma manera que las manos, los pies y los dientes.  Lo que pueda parecer como un estándar objetivo en realidad es ilusorio.  Yo aprecio que cuando alguien dice ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo’, cree que se refiere a algo más allá de él o ella.  Sin embargo, tal referencia está realmente sin fundamento.  La moralidad es solo una ayuda a la supervivencia y reproducción…y cualquier significado más allá de esto es ilusorio.”

Si Dios no existe, entonces la moralidad se convierte (como hemos visto) en meramente un producto de la evolución biológica y sociológica del ser humano.  No se trata de un deber o que algo sea bueno o malo, sino de supervivencia.  Sin embargo, como hemos discutido, la moral no parece ser relativa de acuerdo a nuestra experiencia.  La moral podemos afirmar conscientemente que es objetiva.  Ésta solo hace sentido afirmando la existencia de Dios y viendo la moral como algo fundado en Su carácter.  Es por esto que varios filósofos teístas ven la moral como un argumento a favor de la existencia de Dios.  El argumento popularmente se conoce de la siguiente manera:

  1. Si Dios no existe, los valores morales objetivos no existen.
  2. Los valores morales objetivos sí existen.
  3. Por lo tanto, Dios existe.

A través de este note he argumentado a favor de las primeras dos premisas. Si aceptamos las premisas (1 y 2), la conclusión (3) se obtiene lógicamente.  William Lane Craig, un filósofo cristiano reconocido, expande el argumento de la siguiente manera:

“La pregunta es: ‘Si Dios no existe, ¿existen los valores morales objetivos?’…No veo por qué pensar que, en la ausencia de Dios, la moral social evolucionada por homo sapiens sea objetiva.  Despues de todo, si Dios no existe, ¿habrá algo especial del ser humano?  Solo serían el subproducto accidental de la naturaleza que ha evolucionado recientemente  en un punto infinitesimal de polvo, perdidos en algún lugar de un universo hostil y absurdo y que estan destinados a perecer individual y colectivamente en un tiempo relativamente corto.  En el punto de vista ateo, alguna acción como, por ejemplo, la violación quizás no sea socialmente ventajoso y, por lo tanto, al pasar el tiempo se ha vuelto tabú; pero esto no hace absolutamente nada para probar que la violación es realmente mala.  En el punto de vista ateo, en realidad no hay nada realmente malo con la violación.  Por lo tanto, sin Dios no existe un bien y mal absoluto que se pueda imponer en nuestra conciencia.”

En fin, solo si Dios existe podemos afirmar un deber y una objetividad moral.  Que quede claro, un ateo puede vivir una vida moral y puede conocer principios morales, pero éste carece de fundamento.  ¿Puedes notar cómo afecta nuestra cosmovisión nuestra manera de ver y actuar en el mundo?  Aquí vimos brevemente el caso de la moralidad.  La perspectiva que se tenga acerca de la moralidad tiene la capacidad de cambiar una sociedad por completa.  Piensa al respecto, comenta al respecto.  ¡Hasta la próxima!

***Las citas son traducciones mías.  Si a alguno le interesa la cita en el lenguaje original, o la fuente de la misma, déjenme saber***





3. Aprendiendo a Pensar y Vivir: Cosmovisión

21 07 2009

¡Hola a todos nuevamente!  En este escrito continúo con una serie de enseñanzas que son necesarias para poder reflexionar sobre otras cuestiones importantes.  Aquí prosigo entrando en una breve discusión sobre lo que es una cosmovisión y la relevancia de este tema.  Antes que continúes, te advierto que una vez entiendas lo que aquí trato de explicar, esto tiene la capacidad de alterar tu vida por completo.  Si no deseas vivir una mentira, te insto a que continúes leyendo y reflexionando en estas cosas.  La vida buena es aquella que se rige por la Verdad.  Disculpen el tono, pero en realidad mi deseo es que comprendan la gravedad de estos temas.  Pasemos entonces a la palabra cosmovisión.

Como mencioné en el escrito llamado “La Maldición de la Superficialidad”, de acuerdo a la Real Academia Española cosmovisión se define como “manera de ver e interpretar el mundo”.  Cosmovisión, para facilitar el entendimiento de la palabra, la podemos separar en dos palabras: cosmos y visión.  Si lo vemos de esta manera, cosmovisión se refiere a una vista amplia de todo lo referente a la existencia.  Una cosmovisión es como ver la isla de Puerto Rico dentro del contexto del mapa mundial.  James W. Sire, orador y autor de varios libros, nos dice lo siguiente:

“¿Qué pues es una cosmovisión?  Esencialmente esto: Una cosmovisión es una colección de presuposiciones (asunciones que podrían ser ciertas, parcialmente ciertas o completamente falsas) que adoptamos (consciente o inconscientemente, consistente o inconsistentemente) acerca de la composición básica de nuestro mundo.”

En otras palabras, podemos decir que una cosmovisión se refiere a las ideas que una persona podría tener con respecto al mundo en que se encuentra.  Como bien resalta la definición de Sire, estas ideas pueden ser afirmadas consciente o inconscientemente y pueden ser bastante desarrolladas y sustentables o vagas en cuanto a contenido.  Quizás nunca hayas escuchado la palabra cosmovisión en tu vida, pero la realidad es que todo ser humano consciente posee una cosmovisión.  Los políticos, los profesores universitarios, las personas detrás de los medios de comunicación, autores de libros de grandes ventas, tú y yo tenemos una cosmovisión.  Todo lo que tienes que hacer es comenzar a hacerte las grandes preguntas de la vida como experimento para que sepas cuál es tu mapa en esta vida, tu cosmovisión.  Sire, en su libro The Universe Next Door, nos da siete preguntas claves.  Estas preguntas las puedes utilizar para tu experimento personal buscando identificar tu cosmovisión.  Las siete preguntas, con posibles respuestas a las mismas, son las siguientes:

1.  ¿Cuál es la realidad primordial? – Aquí podríamos responder Dios, los dioses o el mundo material.  Dependiendo de cómo respondamos a ésta pregunta, ciertamente afectará cómo respondamos las demás.

2.  ¿Cuál es la naturaleza de la realidad exterior o, en otras palabras, el universo? – Aquí podríamos dar respuestas en cuanto a si el mundo es creado o siempre existente, caótico u ordenado, material o espiritual.

3.  ¿Qué es el ser humano? – Podríamos responder en cuanto a si es un dios que aguarda despertar, una persona hecha a imagen y semejanza de Dios o un simio avanzado meramente.

4.  ¿Qué le ocurre a una persona al morir? – Extinción, transformación a un estado superior, reencarnación o partida a una existencia en otro lugar.

5.  ¿Cómo conocemos y aprendemos? – Es parte de lo que significa ser creado a imagen y semejanza de Dios o se debe a un estado avanzado en el proceso de evolución.

6.  ¿Cómo diferenciamos entre el bien y el mal? – Nuevamente, por ser creado a imagen y semejanza de Dios, quién es la máxima expresión del bien, o, simplemente, el bien y el mal son conceptos relativos que proporcionan la supervivencia de una generación.

7.  ¿Qué propósito tiene la historia humana? – Ninguno, realizar los propósitos de los dioses, hacer un paraíso en la Tierra, o preparar a las personas para una vida en comunidad con un Dios santo y amoroso.

Reflexionando en estas preguntas podemos empezar a notar lo importante que es el tema de la cosmovisión para toda persona.  De la manera en que respondamos a cada una de estas preguntas terminaremos con un mapa, como mencioné anteriormente.  Este mapa sería nuestra cosmovisión que nos llevaría a pensar y vivir de una manera específica respecto al mundo en que vivimos.  Tenemos que pensar un poco para poder apreciar la profundidad de este concepto.  Veámoslo de la siguiente manera.  Cada persona es como un bote y la vida o existencia como un océano.  La cosmovisión es como ese mapa que nos dice hacia dónde remamos.  Ahora bien, si observamos nuestro mundo, aparentemente existe una gran cantidad de mapas.  Esto lo podemos notar en la gran cantidad de religiones existentes alrededor del mundo.  El ateísmo, agnosticismo, islam, panteísmo, relativismo, hinduísmo y budismo son solo algunos de estos mapas.  Próximamente presentaré algunas respuestas que proveen estos mapas.  Haré un intento humilde de presentar por qué el cristianismo es la mejor alternativa dando razones de esto y criticando otros puntos de vista.  ¿Serás parte de esta encomienda?  Recuerda, la vida buena es aquella que se rige por la Verdad.  Para esto tenemos que pensar un poco.  Si necesitas alguna aclaración o deseas hacer algún comentario, adelante.  Recuerda el propósito por el cual estoy preparando estos escritos (lee el escrito “Una Invitación a Pensar y a Creer…”).  Nuevamente, siempre recalcaré que esta Verdad apunta a una persona, a Jesucristo (lee mi escrito “Cristo murió en la cruz, ¿y qué?”).

Para profundizar:

1) Una cita relevante al punto central:

Ronald H. Nash: “Al enfrentarnos con la decisión de escoger entre cosmovisiones conflictivas, debemos escoger aquella que, cuando se aplica al todo de la realidad, nos da el cuadro más coherente del mundo.”

2) Ravi Zacharias, un conocido filósofo cristiano, propone tres pruebas para determinar la validez y la solidez de una cosmovisión.  Estas son:

  • Consistencia lógica: ¿Viola las leyes de la lógica en algún momento?  ¿Se contradice?
  • Sostén empírico adecuado: ¿Hay alguna evidencia palpable disponible?
  • Relevancia existencial: ¿Afecta mi vida personalmente?

Como parte del experimento que propuse realizaras por tu cuenta, somete tu cosmovisión a estas tres pruebas propuestas por Ravi Zacharias.

Mapa

Nuestra cosmovisión es nuestro mapa de la vida. Si no tenemos el correcto, esto tendrá sus consecuencias.

***Las citas son traducciones mías.  Si a alguno le interesa la cita en el lenguaje original, o la fuente de la misma, déjenme saber***





2. Cristo murió en la cruz, ¿y qué?

21 07 2009

Antes de pretender hacerte pensar respecto a las grandes preguntas, es necesario discutir aquello a lo cual te quiero dirigir, el mensaje cristiano.  Antes de que pienses en cerrar la página, quiero primero que pienses en lo siguiente: es posible que en tu vida hayas escuchado una versión distorcionada del mensaje.  Quizás por el mal ejemplo de algunos cristianos o el fanatismo e ignorancia de otros.  No te culpo, yo también tuve una mala comprensión de este mensaje al principio.  Por lo tanto, quiero dirigirte al centro del mensaje, a la persona de Jesús.  Muchos hoy piensan que él es meramente un buen maestro que compartió unas enseñanzas éticas importantes.  Ahora bien, ¿crucificarían a alguien por ser meramente un buen maestro?  Jesús llegó a la cruz por dos razones bien importantes.

La primera razón se refiere en parte a unas aseveraciones extraordinarias que dijo Jesús.  Un ejemplo de esto es el siguiente dicho: “Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre;  y nadie conoce al Hijo,  sino el Padre,  ni al Padre conoce alguno,  sino el Hijo,  y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar”  (Mateo 11:27).  Aquí Jesús hace una distinción importante entre su relación con el Padre y la de su audiencia con el Padre.  Jesús quizo decir que no es un hijo de Dios, sino el Hijo de Dios.  Otro ejemplo es el siguiente: “De cierto,  de cierto os digo: Antes que Abraham fuese,  yo soy” (Juan 8:58).  Aquí quiero hacer énfasis en el “yo soy”.  Además de implicar una existencia previa a Abraham, Jesús intencionalmente dijo esto refiriéndose al antiguo nombre que utilizó Dios para revelarse a Moisés (Éxodo 3:14).  Jesús señaló su naturaleza divina, igualándose en este sentido al Padre.  Por esta razón, si leemos el siguiente versículo (Juan 8:59), los judíos rápidamente se prepararon para apedrear a Jesús, pero éste había escapado.  Podemos decir mucho más de todo esto e incluso ver otros pasajes, pero basta con estos ejemplos para argumentar que una de las razones por las que murió Cristo en la cruz fue por este tipo de aseveraciones que él hizo.  ¿Su crimen?  Blasfemia, aparentemente.

Antes de discutir la segunda razón, ¿estarías tú de acuerdo con el juicio de ellos?  Después de todo, si examinamos la vida de Jesús, él fue una persona excelente.  Rompió con muchos estereotipos de la época, realizó milagros y su carácter era intachable y atractivo.  W.H. Lecky, un historiador irlandés, escribió: “El carácter de Jesús no solo ha sido el mayor modelo de virtud, sino el incentivo más fuerte en la práctica de ésta.  Además, ha ejercido una influencia tan profunda que se podría decir que el simple registro de tres cortos años de vida activa ha hecho más para regenerar y suavizar la humanidad que toda discusión filosófica y toda exhortación de los moralistas”.  ¿Cómo es posible que con todo esto a su favor sus contemporáneos aun decidieran crucificarle?  Aquí hay algo que va a lo profundo del corazón humano.  Poncio Pilato no pudo hallar falta en él en aquel juicio ni tampoco Herodes Antipas, sin embargo la multitud no dejó de gritar “¡crucifíquenlo!”.  Examinemos ahora la segunda razón.

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Jesús hablando; Lucas 19:10).  Jesús todo el tiempo que estuvo en la Tierra tuvo presente esta misión.  ¿Qué vino a buscar?  ¿Salvar de qué?  ¿Quién se perdió?  Compañer@ de Facebook, Jesús se refería a nada más y a nada menos que a ti a mí.  La segunda razón por la cual Jesús murió en la cruz fue por esta misión dirigida a ti y a mí y a toda la humanidad.  Con relación a esta segunda razón, la muerte de Jesús en la cruz tiene dos perspectivas inseparables.  La primera es nuestra perspectiva.  Quiero que al reflexionar en esto que sigue, no olvides dos atributos importantes del carácter de Dios, justicia y amor.

Todo ser humano en este planeta ha violado de una manera u otra el estándar perfecto de Dios.  El ser humano se ha extraviado de la buena voluntad de Dios.  A esto, a través de la Biblia, se le conoce como pecado.  El pecado se puede definir como fallar al blanco, tal y como alguien podría fallar dar al blanco jugando a los dardos.  Aunque el pago final del pecado (y el peor) es separación eterna de la presencia de Dios en el juicio final, éste de por si tiene consecuencias graves en el presente.  Hobart Mowrer, psicólogo expresidente del American Psychological Association y exprofesor en Harvard y Yale, dijo:

“Por varias décadas nosotros los psicólogos nos acercamos a la temática del pecado y la responsabilidad moral como si fuese una grave pesadilla y aclamamos nuestra liberación de ello como un gran logro.  Pero a gran escala hemos descubierto que el ser libre en este sentido, esto es, el tener la excusa de estar enfermo en vez de en pecado, es exponerse al peligro de también perdernos.  Este peligro, en mi opinión, es indicación del interés amplio en el existencialismo, que en el presente estamos presenciando.  Al volvernos amorales, éticamente neutrales y libres, hemos cortado las mismas raíces de nuestro ser, perdido nuestra profunda noción de individualidad e identidad, y con neuróticos mismos nos hallamos preguntando ‘¿Quién soy, cuál es mi propósito, qué significa vivir?’.”

Basta con mirar las noticias y ya podemos comenzar a ver los resultados del pecado.  Tampoco hay que mirar muy lejos…  En nuestro interior quien sabe cuantas veces hemos deseado algún mal a alguien o codiciado lo que no es nuestro.  Jesús dijo: “Porque del corazón salen los malos pensamientos,  los homicidios,  los adulterios,  las fornicaciones,  los hurtos,  los falsos testimonios,  las blasfemias.  Estas cosas son las que contaminan al hombre” (Mateo 15:19-20).  Más que una palabra arcaica, el pecado es una realidad que experimentamos día tras día.  En fin, con relación a nuestra perspectiva, fue nuestro pecado que llevó a Jesús a la cruz.  Junto a los soldados romanos y a la multitud que injustamente le crucificó, de una manera estuvimos nosotros representados allí.

La segunda perspectiva es la de Dios.  Te pedi que tuvieras en mente dos atributos importantes del carácter de Dios, la justicia y el amor.  Dios envió a Su Hijo para que éste pagara nuestra deuda.  Jesucristo voluntariamente dio su vida por nosotros.  “Yo soy el buen pastor;  el buen pastor su vida da por las ovejas.  Nadie me la quita,  sino que yo de mí mismo la pongo.  Tengo poder para ponerla,  y tengo poder para volverla a tomar.  Este mandamiento recibí de mi Padre”, dijo Jesús (Juan 10:11, 18).  En Su justicia, Dios tenía que satisfacer la demanda del pecado sobre nosotros tal y como un buen juez debe de sentenciar al asesino conforme a la ley.  En Su amor, el Hijo de Dios tomó nuestro lugar en la cruz.  Todo aquél que crea y viva por esta verdad, no tiene nada que temer y será salvo.  Esta es la perspectiva de Dios.

¿Por qué Cristo murió en la cruz?  Por nuestra culpa (por el pecado) y para nuestra salvación (donde se muestra la justicia y el amor de Dios).  Cuando venimos a Él en Sus términos, Él nos perdona y transforma nuestra vida completamente, restaurando el orden y la relación entre Él y nosotros.  Un diccionario lo pone de esta manera, “la salvación envuelve la liberación por parte de Dios de los humanos del poder y los efectos del pecado…a través del trabajo de Jesucristo de tal manera que la creación en general y los humanos en particular puedan disfrutar la vida en abundancia prevista por Dios”.  Luego de morir, Jesucristo resucitó de los muertos, asegurando así todo lo que había dicho.  No que vive de alguna manera simbólica, sino que vive como tú y yo vivimos.  El cristianismo descansa en la resurrección de Jesucristo.  El apóstol Pablo dijo: “y si Cristo no resucitó,  vuestra fe es vana;  aún estáis en vuestros pecados” (1 Corintios 15:17).    Este, en resumen, es el mensaje cristiano.  C.S. Lewis dijo: “El cristianismo, si falso, no tiene importancia, y, si verdadero, de importancia infinita.  Lo único que no puede ser es moderadamente importante”.  Por esto te invito a que medites y reflexiones en este mensaje.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo,  que ha dado a su Hijo unigénito,  para que todo aquel que en él cree,  no se pierda,  mas tenga vida eterna.  Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo,  sino para que el mundo sea salvo por él.” (Juan 3:16-17)

Jesús dijo ser el único camino para salvación, el agua que sacia nuestra sed, el pan que nos llena, la verdad que dirige, la luz que nos permite ver, la vida que nos anima, entre otras cosas.  A través de Jesús estaremos viviendo de acuerdo a la realidad.  Él nos liberta de la paga y el efecto del pecado.  Nos lleva a Dios, quien nos dio la vida  y creó todo en primer lugar.  Solo Jesucristo pudo pagar el precio, representando la naturaleza humana y la divina en si mismo y habiendo vivido una vida perfecta delante del Padre.

En fin, todo lo que tienes que hacer es arrepentirte delante de Dios por tus pecados y confiar en la obra completa de Jesucristo en la cruz viviendo cada día para Él.  Canon Peter Green dijo, “Solo aquel que está preparado para admitir su culpa por lo ocurrido en la cruz podrá reclamar su parte de la gracia”.  Una vez pasas por esto pasas a ser parte de la familia de Dios, a ser un discípulo buscando aprender cada día más de Él y, luego de esta vida, a morar eternamente con Él.  “Si alguno quiere venir en pos de mí,  niéguese a sí mismo,  y tome su cruz,  y sígame.  Porque todo el que quiera salvar su vida,  la perderá;  y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio,  la salvará”, dijo Jesús (Marcos 8:34-35).  ¡Espero sus comentarios o dudas al respecto!  Si tomas esta decisión respecto a Jesús avísame.  Recuerden hacer esto por medio del grupo Pensando Acerca de la Vida o un mensaje directo a mí en Facebook.

PS: A todo cristiano que haya leído esto, no pierdas el gozo de este mensaje tan maravilloso y comprométete a compartir esta verdad donde quiera que vayas.  Al resto, den una oportunidad a aquellos cristianos que quieren compartir esta gran verdad con ustedes.

Para profundizar:

1)  Algunas citas relevantes a mi punto:

Karl Barth – “Jesús no da algún tipo de receta que enseña el camino a Dios como han hecho otros maestros de alguna religión.  Él mismo es el camino.”

R.C. Sproul – “Moisés fue mediador de la ley; Mahoma dominaba la espada; Buda podía ofrecer consejos personales; Confucio podía ofrecernos dichos sabios; pero ninguno de estos hombres cualificaba para ofrecer un sacrificio de expiación por los pecados de la humanidad…Solo Cristo merece completa devoción y servicio.”

2)  Lo que sigue es la reflexión de Malcolm Muggeridge, un periodista británico reconocido, respecto a su conversión a Jesucristo:

“Podría yo, supongo, considerarme como un hombre relativamente exitoso.  La gente ocasionalmente me mira en las calles, eso es fama; podría fácilmente ganar suficiente dinero para cualificar para una admisión a una posición superior de Hacienda Pública (IRS).  Eso es éxito.  Provisto de dinero y un poco de fama, hasta los ancianos, si quisieran, podrían participar de alguna diversión amigable.  Eso es placer.  Podría darse el caso, de cuando en vez, que algo que hubiese dicho o escrito se le prestara mucha atención como para persuadirme de que aquello representó un impacto serio en estos tiempos.  Eso es sentirse realizado.  Aun así, te digo, y te ruego que me creas, multiplica  estos triunfos pequeños por un millón, añádelos todos juntos, y son nada, menos que nada.  Efectivamente, un impedimento positivo que se mide en comparación a una gota de esa agua viva que ofrece Cristo al sediento espiritual, independientemente quien o que sea.”

3)  Lo que sigue es la cita de C.S. Lewis que expone su reconocido “trilema” respecto a la persona de Jesús:

“Estoy tratando aquí de prevenir a cualquiera para que no diga la necedad que la gente dice a menudo respecto de él: ‘Estoy dispuesto a aceptar a Jesús como un gran maestro de moral, pero no acepto sus aseveraciones de ser Dios.’ Eso es lo que no debemos decir.  Un hombre que fuese meramente hombre y dijera las cosas que dijo Jesús, no sería un gran maestro de moral.  Podría ser un lunático – en un mismo nivel con el hombre que dice que es un huevo revuelto – o bien podría ser un demonio infernal.  Le corresponde a usted hacer su elección.  Si este hombre fué, y es, el Hijo de Dios; o si es un demente o algo peor.”

Ante este llamado “trilema”, ¿qué haremos?  Lewis añade:

“Usted puede encerrarle por loco, puede escupirle y darle muerte como si fuera un demonio; o puede postrarse a sus pies y llamarle Señor y Dios.  Pero no nos presentemos con la necedad de una arrogante condescendencia acerca de que él es un gran maestro humano.  El no nos ha dejado abierta esa posibilidad.  Ni siquiera lo intentó.”

Pintura que refleja en parte lo escrito en esta reflexión

***Las citas son traducciones mías.  Si a alguno le interesa la cita en el lenguaje original, o la fuente de la misma, déjenme saber***





La Maldición de la Superficialidad

21 07 2009

He estado pensando sobre la siguiente palabra, superficialidad.  Es bien triste estar viviendo en un mundo donde a solo un pequeño porcentaje de la población le interese una palabra de seis letras conocida como “verdad”.  A la gente parece interesarle esta palabra cuando algo de valor personal está en juego.  El problema es que las personas le dan valor a tantas cosas sin basarse en una cosmovisión bien analizada y lógicamente válida sobre la cual definir valor.  La gente parece definir valor hoy día en base a la moda o norma establecida por nuestra cultura.  Ahora esa moda parece ser un materialismo y un narcisismo rampante donde se le ha dado importancia excesiva a la imagen personal y al prestigio.  Ciertamente nuestra cultura no determina la Verdad, la Verdad está sobre la cultura.  Además, el valor genuino no se divorcia de la Verdad, de la realidad.  El problema de todo es que la búsqueda de la Verdad ha sido reemplazada por la búsqueda del placer y la satisfacción.  Esto, en conjunto con un deseo de estar siempre “entretenido” y no “aburrido”, ha nublado a las personas.  Las personas ya no piensan, se han vuelto superficiales.

Una persona superficial deja la Verdad a un lado.  No se preocupa por preguntas como las siguientes por ejemplo:

  1. ¿Dios existe?
  2. ¿Mi vida tiene algún propósito?
  3. ¿Hay vida después de la muerte?
  4. ¿Por qué en el mundo hay tanta maldad?
  5. ¿Es Jesús el único camino a Dios?

Amig@, si no te has hecho estas preguntas, buscado responderlas y considerado sus implicaciones, me temo que has vivido, o estás viviendo, superficialmente.

En fin, me entristece ver a las personas vivir sus vidas sin darle algún tipo de importancia a la Verdad que podría definir una vida realmente buena.  Sin darle importancia a la Verdad que podría evitar que al final de nuestros días en la Tierra digamos “wow, como desperdicie todos estos años de mi vida”.  Sin darle importancia a la Verdad que podría traer consecuencias a una vida próxima a ésta.  ¿Cómo podemos influenciar nuestra sociedad para que volvamos a pensar profundamente?  ¿Cómo te sientes cuando a veces vivimos de una manera inconsistente a nuestras creencias?  ¿Hás respondido las preguntas que presenté como ejemplo?

Para profundizar:

Richard J. Foster – “La superficialidad es la maldición de nuestros tiempos.  La doctrina de la satisfacción instantánea es un problema espiritual de primera.  La necesidad urgente de hoy no es de tener un número mayor de personas inteligentes o dotadas, sino de tener personas profundas.”

Cosmovisión – Chuck Colson la define como “la manera en que pensamos funciona el mundo y el papel que jugamos en él”.  La Real Academia Española la define como “manera de ver e interpretar el mundo”.  ¿Cuál es tu cosmovisión?  ¿Vale la pena creer lo que crees?

P.S:  No soy tímido en decir que dicha Verdad (de la cual se habló en esta reflección) se encuentra en Jesucristo y lo que él dijo, hizo, hace, hará y espera de nosotros hoy.  Su vida, muerte y resurrección de los muertos así lo comprueban.  Dios ha revelado a la humanidad todo lo que ésta necesita saber para vivir una vida realmente buena.  Si despreciamos dicha revelación viviremos vanamente.  De esto seguiré escribiendo en este blog.





1. Una Invitación a Pensar y a Creer

20 07 2009

¡Saludos a todos ustedes lectores y amistades de Facebook!  Hace un tiempo he notado la gran importancia que tiene el que examinemos nuestra vida a la luz de lo que creemos.  Por medio de este  blog deseo hacerte pensar aunque sea un poco.  Es mi meta que por medio de estos escritos podamos reflexionar y enfrentar las grandes preguntas que, dependiendo cómo las respondamos, tendrán la capacidad de alterar el transcurso de nuestras vidas.  No puedo negar que estoy totalmente convencido de que las respuestas más favorables a las grandes preguntas de la vida se hallan en la cosmovisión cristiana (si no sabes qué es una cosmovisión estaré escribiendo más respecto a esa palabra luego).  No fue hasta hace unos cuatro o cinco años atrás que comencé a pensar respecto a estas cosas.  Mi vida sí ha cambiado mucho desde entonces y, en especial, porque comencé a tener una relación personal con Dios a través de Jesucristo.

Mi lema para esta serie de escritos será uno que ahora mismo lo utiliza la página Apologetics.com.  Ese lema, traducido al español, lee “retando a los creyentes a pensar y a los pensadores a creer”.  Asi que te invito a pensar conmigo, a considerar si Jesucristo es relevante para todas las áreas de la vida.  Te invito a examinar otros puntos de vista y cómo éstos se quedan cortos en comparación a la cosmovisión cristiana.  Te invito a que te suscribas a este blog. Si deseas ser parte de la discusión respecto a los temas aquí discutidos y tienes cuenta en Facebook, puedes buscar el grupo llamado Pensando Acerca de la Vida.  Habiendo dicho esto, prontito estaré escribiendo la próxima reflexión.  ¡Hasta la próxima!

Para profundizar:

Ravi Zacharias – “Lo que creo en mi corazón debe de hacer sentido en mi mente”.

Lo que crees, ¿hace sentido en tu mente?  ¿Conoces las implicaciones que resultan de tus creencias?

C.S. Lewis – “Creo en el cristianismo de la misma manera en que creo que el Sol ha salido: no solo porque lo veo, sino que por medio de él veo todo lo demás”.

Herman@ creyente, ¿ves tu vida entera a la luz del mensaje cristiano?  ¿Vives de acuerdo a lo que crees?

Escultura conocida de Auguste Rodin

Escultura conocida de Auguste Rodin

***Las citas son traducciones mías.  Si a alguno le interesa la cita en el lenguaje original, o la fuente de la misma, déjenme saber***